jueves, 6 de junio de 2013

John Gibler (II)







Prosiguiendo con el post anterior,
2 poemas más extractados del libro:
"Poemas para ser leídos en una balacera" del americano John Gibler:






Después de habernos roto tanto silencio

I

Después de habernos roto tanto silencio
tanta palabra, tantos caminos,
¿Quien va a tragar las cenizas
de una promesa suspendida entre un espejo
y un ladrillo que huele a sangre?

Aquí no vienes con tu ‘aguanta’
ni con tu ‘estado de derecho’
ni tu ‘por el bien de todos’—
tantos disparos en las rodillas del tiempo.

Ya sabemos de que se trata todo eso—
alquimia del despojo, letanía del tiro,
celebración barroca de la técnica con que 
lanzan bombas—aquí todo eso ya valió,
aquí hasta la tierra te rechaza. 


II

Después de habernos roto tanto silencio
Tantos valles, tantas distancias,
Después de habernos roto hasta el goce del humo
Entonces, ¿quien va a andar clamando 
Por tus pastillas de cuidada muerte,
De muerte pacifica? 

¿Quién va a dormir con la música fúnebre 
de tus descubrimientos al fondo?
¿Tus canciones líricas, dizque celebres, 
De horizontes sumisos, horizontes arrodillados,
Horizontes condenados a doblar 
la poco esperanza que nos queda
Como una memoria tan vaga
Que quizás ni es la nuestra? 

¿Quién va a dormir ahora? ¿Quién tiene
Sueño a esta altura? Ya estamos a pie 
en la oscuridad de tu balada encañonada.


















Nogales, Sonora
Nogales, Arizona



Rincones desesperados entre tu sangre y la mía
Regiones sometidas al latir de una farsa
De una mentira cantada a cincuenta voces,
Dulzura entrenada para pudrir con placer

El campo de tu canto
Sembrada con muertes anunciadas
Disfrazadas de una de dos payasos:
O la libertad o el crimen

Y tus dientes amarillentos,
Pronto se te van a caer, cabrón
Dejando a tus encías moradas,
Ya incapaces de masticar la carne.

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