lunes, 3 de junio de 2013

John Gibler - Agáchate!


John Gibler es un poeta americano residente en el convulsionado México.
Hasta hace unos días, ignoraba absolutamente su existencia.
Gracias a el suplemento Cultural de El País, hoy ponemos a consideración de Uds. su poesía "Agáchate!" extraída de su libro "20 poemas para ser leídos en una balacera".
Volveremos sobre Gibler, porque vale la pena.

Agáchate! 

Agáchate cabrón!
¡No dejes caer la cámara, el celular, 
la memoria, la rabia!
¡Cúbrete!
¡No te acostumbres a los muertos, a
los guachos apuntándote
en la calle, a los politicólicos en la
tele diciendo
en algo andaba, era un ajuste de cuentas!

Ni madres, cabrón, pero agáchate!
Tampoco es para que te avientes a lo güey
y termines desayunando una ráfaga.
Lo primero es tragar tierra, mano, y esquivar las balas.
Bien, güey, estás bien?
No te volaron los sesos, los ojos, el asco?
No te han pegado ningún tiro en el estómago,
la pierna, el aliento, la hermandad?
Mírame, concéntrate, puedes ver todavía?
Cuántos dedos ves? Escucha güey,
Contéstame
Cuantos masacrados van en el sexenio?
En el año?
En el día?
Cuantos van?
En el mañana encajuelado?
Cuantos puedes nombrar?

Pero agáchate!
Cuidado con las cifras!
Cuando estallan los porcentajes
las esquirlas no dejan de volar nunca.
Mira como desfilan
los desaparecidos, los dolidos, los espantados,
los destruídos, los muertos de hambre,
los huérfanos,
los desposeídos, los rendidos, los tristes,
los olvidados….
Todos,
“los menos”.
Pero mide bien las distancias, carnal.
Ve, tendrás que correr de esta
esquina hasta el otro año
Por lo menos.
Ya sabes que por este barrio anda la
merísima chingada
tanto motorizada como trajeada,
y abre sus  grietas en plena calle
Sin ningún aviso y así nomás caes en
las estadísticas,
Mandando a tus familiares al tour nacional
de las morgues.
Oye, pero de que marca es la impunidad
cuando resulta de tan alta calidad?
No mames güey, guarda la fusca!
Que vas a hacer
con una pinche pistolita frente a
cuarenta cabrones con ametralladoras?
Tal vez si estuviéramos organizados
como los compas en el sur,
Pero aquí no, y es eso lo que nos falta,
organizarnos, pero, como? Con tanto
plomo en el aire,
Con tanta saña polarizada, con tantos
siglos en el ahorita?
Donde empezar? De donde agarrar
cuando el silencio cobra en sangre,
Cuando la televisión te corta cartucho,
el chavito de la esquina
te delata
Y el presidente solo te
regala un ramo de cuernos?
Ni modo, mi buen, tenemos que arriesgarnos.
Corre en zigzag, güey, agáchate bien,
evita sobre todo, esos charcos aceitosos
de cinismo en el piso,
Agárrate del verbo, no te sueltes del asco,
Acuérdate, siempre, acuérdate
de que estás en tu casa.




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