martes, 13 de marzo de 2012

Al que no quiera SOPA, .......

Esto de la ley S.O.P.A. (stop on piracy activities) parece cosa de locos.

Los yanquis adalides de la lucha contra la piratería??? ELLOS??? Como dice la Catalina:
“esta fe pa nosotros, eh?”

Pero dándole un tenor un poco más serio, en el momento que la ley se iba a discutir y/o votar en el Congreso americano, se desparramaron por el mundo, las discusiones, los foros, los programas de radio y TV con puntos de vista para un lado y para el otro.

Quienes defienden la ley invocan como es obvio los lógicos derechos de autor que poseen los creadores de una determinada obra y que por ella deben percibir dividendos.
“Derechos de autor, salario del creador” como bien reza el slogan de AGADU.
Sin embargo, es llamativo que quienes más defienden esta posición son las grandes empresas discográficas, la maquinaria de la industria cinematográfica, etc…. Son ELLOS los grandes perjudicados con el acceso libre a través de Internet.

Pongo un caso como ejemplo.
Cuando Alanise Morrissete saltó a la fama, su discográfica lanzó poco tiempo después un segundo CD de la cantante. Por aquellas épocas, un CD en el primer mundo costaba en el entorno de los usd 30,oo (sintomático que hayan bajado tanto a partir de Internet, verdad?).
Alanis recibió por las ventas de esa obra, usd 1,oo por disco vendido….., es claro que se vendieron 10 millones de discos en todo el mundo, pero eso es harina de otro costal.
Sacando ese dólar, y los costos de infraestructura, cuantos dolarillos se embolsó la discográfica???

Por el otro lado, los defensores de las descargas gratuitas, se rasgan las vestiduras hablando de lo democrático que resulta que cualquier persona tenga acceso a cualquier pauta cultural en forma gratuita.

Califican además de que no se trata de un delito.
El ejemplo que se pone y que se reitera por todos lados, es: si tengo un disco o un libro y se lo quiero prestar a un amigo, porque no puedo hacerlo? Si mi amigo luego lo copia, cual es el problema?
En verdad, eso es hacerse trampas al solitario. Prestar un disco a uno o diez amigos, es una cosa. Colgarlo en la web para millones de usuarios es otra.

También es hacerle el caldo gordo (ya que estamos con la Sopa….) a gente como el dueño de Megaupload que se lleva embolsados unos 170 millones de dólares con las supuestas transacciones “free”. Viva la cara suya, pero es una realidad que no hay que desconocer.
El circo cambia de dueño, nada más.


Veamos si puedo expresar ahora mi posición al respecto.
Soy de los que baja casi COMPULSIVAMENTE música de Internet.
En un principio, me había puesto como meta, bajar solamente música de artistas extranjeros, pero comprar las obras de los músicos uruguayos.
Lo cierto es que teniendo acceso a tanta cantidad de información cualquiera se tienta y baja y baja obras, para probar al menos de que se trata.
“Buceo Invisible” es un grupo que conocí a través del blog "Los divagues del Santi".
Bajé su segundo disco y me gustó. Luego bajé el primero, y también me gustó.
Pero el comenzar a reconocer la obra de estos muchachos implicó que cuando presentaron su tercer disco en la sala Zitarrosa, no solo los fui a ver, sino que compré el disco original.

Que posibilidades habría tenido de conocer si no a través de la web la música de Lila Downs?
Casi que ninguna. Pues bien, vino a Uruguay y participé de su espectáculo en una cine Plaza desbordado quizás de mucha gente que, como yo, la conoció a través de Internet.

Han oído hablar de Malicorne? De Fleet foxes? De Jaga Jazzist? Medeski, Martin and Wood? Seguramente casi todos ellos desconocidos para la mayoría de Uds., como lo eran para mí hasta que buceé en internet y conocí su música.

Hay quienes dicen que los músicos no son tan perjudicados por este tema de las descargas gratuitas, precisamente porque la difusión de su obra, los catapulta a recibir en giras y actuaciones en vivo, lo que dejan de percibir por venta de discos.

En ese sentido, también se dice que la industria cinematográfica es la más perjudicada, pues no tiene otro medio de defender su producto que no sea con la concurrencia a las salas de cine previo pago de una entrada.
También es relativo.

Bajo películas de Internet, pero eso no quita que mis 3 o 4 idas mensuales al cine, como lo hice toda la vida, las siga haciendo.
El resto que veo en casa, ayuda en algunos casos a prestar mas atención a determinado actor, director o estilo de película que uno luego apoyará en siguientes películas.

En definitiva, pienso que ni lo uno ni lo otro es la solución.
Por algo – más allá de las presiones que existieron – el Congreso americano NO VOTO (por ahora) la Ley.

Se debería implementar un sistema de descargas pagas, y las empresas que brindan dicho servicio, volcar a los autores de la obra el valor que corresponda, guardándose para sí un margen por el “servicio”.

De momento, y pese a haberse bajado el sitio Megaupload, las descargas gratis viven y luchan.
Es una realidad que no verla es como pretender tapar el sol con un dedo.

Mientras la ley espera, el gobierno americano sigue viendo las frioleras de millones de dólares que pierden de recaudar por concepto de impuestos a las grandes empresas.

Este es un beneficio colateral.

Mientras ese dinero no ingrese, y las arcas del Tesoro, temblequeen, las invasiones a países de oriente, como la ley, se postergan momentáneamente.

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