miércoles, 28 de septiembre de 2011

Boliches V: absenta, el Hada Verde

 En una vieja colección de la revista “El Gráfico” de los años 50 ví por primera vez entre sus avisos publicitarios el nombre de una bebida que en mi adolescencia ni idea tenía de que se podía tratar.


El nombre de la bebida era Pernod.

Muchos años después, muchísimos años más acá, en un suplemento cultural de el diario “El País” veo un artículo sobre una bebida que se conoce bajo varias denominaciones: absenta, ajenjo, el hada verde….., y vuelvo a ver el nombre “pernod” enterándome que éste es el nombre del mayor fabricante del producto



Hay mucho de mito alrededor de esta bebida que tiene como mínimo un 75% de graduación alcohólica (¡!!)…. Fue el motor inspirador de muchos pintores y escritores de fines del siglo XIX tales como Van Gogh, Baudelaire, Manet, Picasso Degas, Hemingway, entre otros….. ya que ingerida en dosis importantes producía alucinaciones.


También se dice que Vincent Van Gogh, bajo el efecto del Pernod, fue que cortó el lóbulo de su oreja para entregárselo en señal de amor a una prostituta.

El nombre de “Hada verde” viene de supuestas visiones que producía entre algunos de esos artistas. Alrededor de 1915, la bebida fue prohibida primero en Francia, luego en otros países europeos y Estados Unidos.

Hoy la prohibición, aún pesa en algunos países o en algunos estados de Norteamérica

 

En la visita que hicimos a Mendoza acompañando a la celeste, visitamos una licorería en donde se nos presentó una serie de bebidas que se fabricaban en el lugar para hacernos pasar luego a una zona de degustación de distintos licores. La “vedette” del lugar era la absenta, fabricada con un 78% de graduación alcohólica y con un permiso del gobierno para producir alrededor de 30 botellas por año, no más.


El rito de la ingesta, incluye una cucharada de azúcar que se calienta mezclándola con la absenta para luego introducirla en las copas de la bebida. En el siglo XIX, además del azúcar se mezclaba con dosis de agua fría que no solo diluía el producto sino que además tornaba su color en un blanco lechoso. En nuestro caso, la probamos, 100 x 100 pura…..

En Mendoza, se nos dieron indicaciones de que un primer sorbo de la bebida seguramente era “violento” de asimilar, pero que una vez acostumbrado el paladar, a partir del segundo trago se podía comenzar a “saborear” la famosa hada verde.

En realidad, ninguno de los que lo intentamos encontramos sabor alguno, ni en el primer ni en el segundo sorbo (en el tercero ya ni nos acordamos….). De todas formas, era una experiencia que había que pasar ya que – entre otras cosas – alimentaba estas crónicas de boliches y beberajes. Salú!!!

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