martes, 11 de enero de 2011

María Elena Walsh

Yo no sé que edad tendría, pero seguramente era mi época de finales de escuela, principios de liceo.
Me iba a Colón donde vivía parte de mi familia materna, y allí mis primos mayores me deslumbraban con música y libros que de a poco trataba de asimilar.
Escuchaban a los grupos del pop británico de la década del 60 en un disco llamado Zum Zum, que mezclaba a los Herman Hermits con los Wawanco, Alain Delon con Los Beatles, Salvatore Adamo  con algún otro grupo cuyo esplendor duró lo que un lirio.
Pero lo que más me llamaba la atención era como siendo ellos  gente joven,  escuchaba estilos que para mí estaban lejos de poder ser emparentados con lo que en ese entonces yo consideraba lo único que se podía llamar música, que obviamente era el rock y sus aledaños.
Allí mis primos mezclaban, la banda sonora de la película Z con un disco de poesía gauchesca de Serafín J. García. La francesa Mireille Mathieu con discos de Ray Coniff. 

Y María Elena Walsh.......

Por supuesto que yo como todos, conocía "Manuelita"  y algún otro tema, pero no me entraba en la cabeza que gente grande pudiese escuchar música infantil o comprar sus discos.
Los años, la escucha minuciosa de Maria Elena me llevó a comprender que hacer música seria y honesta para niños es una tarea tan o más difícil que la de música para adultos.
Dicen que hacer humor es cosa seria. Hacer música para niños, de nivel, con respeto a esos locos bajitos, es igual o más serio.
María Elena Walsh desplegó un abanico de canciones en los que invariablemente recurrió a músicas de este sur, y ese también es un mérito de esta gran poeta argentina.

El tiempo me llevó a que yo trasmitiera a mis hijas las canciones y el sentir de Walsh.

Luego vendría el "aggiornamiento" de mano de "Canciones para no dormir la siesta", pero el lugar que los temas de Maria Elena Walsh se ganaron en la consideración popular, nunca fue desplazado.
Ayer, cuando sintonicé en el dial 13 a 0 para escuchar algo de deportes y en lugar de fútbol los muchachos pasaban temas de MEW, fue fácil entender que se nos había ido.

Curiosamente, esos primos de los que hablo más arriba,  viven actualmente en España y de casualidad ayer me los encontré en Montevideo renovando el pasaporte.
 La vida en círculos, no?

Uno a veces se cansa y le duele despedirse y despedirse de tanta gente que le aportó y le seguirá aportando tanto, pero como he dicho en otras oportunidades, los artistas y especialmente los músicos tienen el privilegio de dejarnos su voz, sus registros discográficos que nos acompañan desde y para siempre.

1 comentario:

Francisco Mendez dijo...

Gracias por recordar el aniversario de mi madre fallecida hace un año. Francisco