viernes, 28 de agosto de 2009

Woodstock (II)

Desde lo estrictamente musical, “Woodstock” significó un aluvión de música e imágenes absolutamente novedosas para todos aquellos amantes del rock que vivíamos fuera del primer mundo.
Es claro, por aquellas épocas en que no teníamos las facilidades que hoy brinda la tecnología, que ni siquiera teníamos acceso a toda la discografía que se editaba, oir hablar de grupos como Canned Heat o Ten Years After, era más que difícil.
A lo sumo, conocíamos de ellos a través de revistas musicales como la argentina “Pelo” que nos decían que bien sonaba tal grupo, que bueno era tal guitarrista o como se transformaba en escena tal cantante, pero de su música propiamente dicha, poco o nada conocíamos.
“Woodstock” nos permitió ver a Alvin Lee volando en el diapasón con “I´m going home”, ver a The Who haciendo no solo malabarismos arriba del escenario sino un rock contundente y con un sonido claramente británico. También la fuerza de Santana estuvo a nuestro alcance y en particular la actuación de su entonces batero de 19 años Mike Shrieve haciendo un solo monumental en “Sacrifice soul”.
Que decir de Joe Cocker y su blueseada interpretación de la marchita beatle “With a Little help from my friends”? o de Joan Baez con su alegato político interpretando “Joe Hill”?

Country Joe McDonald, John Sebastian, Richie Havens, y Arlo Guthrie entre otros, nos permitieron acercarnos algo más al sonido folk americano.
Porque no decir que hubo algunas decepciones (aclaro que la ví cuando tenía 14 años…….): casi me duermo viendo a Crosby, Still & Nash haciendo “Suite Judy blue eyes”, por suerte los años me permitieron descubrir que estaba frente a una de las piezas musicales más fantásticas y mejor interpretadas de la música de la última mitad del siglo pasado. Tampoco me pareció buena en aquellos momentos la música de Jimi Hendrix: necesité del tiempo y de la información necesaria para saber que esos sonidos distorsionados, esos agudos que silbaban en los oídos, esos acoples que te caían sobre la nuca, eran su particular interpretación del himno de los Estados Unidos, es decir: aviones, metralla, bombas, muerte.
Y hubo otros que hasta hoy, no he podido digerir: Sly & The Family Stone, Sha Na na, y probablemente algún otro que ahora no me viene a la memoria.


La película original tenía una duración de 3 horas. Posteriormente, y se puede ver de tanto en tanto en cable, salió una “extended versión” en la que se agregaron algunas interpretaciones que no están en la película original. Todas ellas de antología: Janis Joplin, Jefferson Airplane, Canned Heat, etc…
Hace un tiempo, descubrí en la web, otra versión de “Woodstock” absolutamente inédita: se llama “The lost tapes” y no solo aparecen otros temas interpretados por Cocker, Janis, CSN, etc… sino que además, aparecen músicos que en ninguna de las dos versiones de la película “oficial” aparecen: Melanie, Tim Hardim, los increíbles The Band, etc…..
“Woodstock” fue el final del sueño de la utopía del rock: apenas un año más tarde morirían Janis Joplin, Jimi Hendrix, se separaban The Beatles, etc….

Todo un simbolismo: la película comienza con la alegría multicolor de cientos de miles de jóvenes llegando a la chacra de Max Yasgur donde se realizó el festival, y termina con los despojos de lo que allí quedó: barro, basura y la sensación de que ya nada volvería a ser igual.



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