martes, 2 de junio de 2009

Gris

Me he referido reiteradas veces a Leo Antúnez y en particular a su disco “Un tal Leo Antúnez”.
Una de las poesías incluídas en ese disco es “Gris”.
Comparto la opinión generalizada entre los poetas, que la poesía “no se explica” sino que cada uno debe sentirla o interpretarla a su modo, esa es una de las claves del género.
Sin embargo, tratándose de un poema “musicalizado”, me permito incluir este comentario para compartir con aquellos que conocen el disco o para inducir a quienes confíen que se van a encontrar con algo bueno y busquen la forma de conseguirlo.
“Gris” es una poesía que se debe enmarcar en los convulsionados principios de los 70, Leo describe magistralmente una chatura, una “grisura” del paisaje ciudadano y fundamentalmente humano que va más allá de la simple anécdota de tiempos políticos oscuros: se trata de la permanente búsqueda existencial del ser humano, del que no se conforma, del que no tiene claro el rumbo y sabe además que la partida esta perdida desde el comienzo.
Me supongo que ponerle música a cada uno de los textos fue una tarea dificilísima que Leo encaró con Jorge “el flaco” Barral y resolvieron de la mejor manera.
Aquí, ese ambiente de pesadumbre, de derrota, se refleja en una guitarra que llora una letanía acorde con el paisaje que se va describiendo, y el toque sutil a la musicalización se lo da Barral tocando un bajo con arco y arrastrando las notas para dar mayor realce a esa atmósfera opresiva que se detalla.
La voz de Leo, grave, cansina, y un texto superior dan forma a este tremendo testimonio:


Duele por ejemplo esta mañana.
Duele esta certidumbre gris y antigua de mi carne.
Buscarme en cada calle gris que acumulo mis pasos.
Saber que esta ciudad gris se viene abajo,
y que los hombres grises que la pueblan dicen en voz baja
“Mi destino era éste”
y a continuación pierden la memoria gris,
implacablemente seducida.
Duele por ejemplo recordar vagamente
que aún no sé donde concluye todo lo gris que somos.
Que no lo sabré nunca.
O pensar por ejemplo:
ella vendrá sin saber si vendrá
Sin saber porque viene o que diré después de haber acumulado
Tiempo y sed y soledad y frío y gris.
Gris ceniza, elefante, amanecer, el asfalto,
gris traducción de los días. Promesas.
Despertar de mi sexo y pájaros grises que clausuran definitivamente los sentidos.
Duele también
(ahora todo duele)
mirar el asalto del viento y preguntarme
cuando es cierta la sombra que me envuelve.
Desterrar los presagios
la lluvia en la ventana.
Duele olvidarlo todo.
Masticarse.
Y el gris de mano gris como la niebla.
Gris tu mano de niebla y tu cintura
tu mirada de cazadora
de jaguar en celo gris
O de paloma gris.
Duele sin temor – ferozmente -
como se ve el amor.
Como levantar al universo gris
un puñado de tierra duele.
Brutalmente duele ese dios gris, callado y taciturno,
y quizas duela mas humanamente mañana comprenderlo todo
y decir una mañana gris en voz baja y amarga
“Mi destino era éste”
acabar desafiando a mi sombra
y soñar viejos y grises rincones
para ir acumulando miedo.


1 comentario:

pepecorvina dijo...

me muero de sueño y sigo prendido al blog, y no puedo dejar de comentar, que ahi, de ese espinillo que esta al lado del auto rojo....me traje sus semillas para plantarlas aca en guatemala(ver fotos en fakeboss)
y tambien que esa bajadita, es mi ruta al club de pescadores, desde lo de julio o desde donde sea, y que tambien en ese murito de ahi escribi sendas pàginas de mi primer libro, entre punta ballena y punta brava, donde hay un poema que se llama..........
me atrapo el gris.........
coincidencia????