lunes, 4 de mayo de 2009

Un gato montevideano

Hasta hace un año atrás, el Gato Gabriel Tuya, era para mí, un ilustre desconocido.

Creo haber dicho ante que lo “descubrí” a través del blog del Macu.
O quizás el Macu ofició de disparador de algo que estaba latente.
Luego se fueron sumando gustos comunes: Marosa, Idea Vilariño, las calles de Montevideo, las lunas de Cúneo, Figari y Liber Falco, el Frente (nuestro Frente) y tantos otros tópicos que nos llevaron a intercambiar correspondencia.
Un día, y desde su blog, como un (m)aullido a los cuatro vientos, el Gato avisó que se venía desde Denia hasta el sur.
Fue el pretexto para que con otros que andamos en esta extraña cosa de los “blogs”, nos juntásemos.
Y ahí nos confundimos todos en abrazos y sonrisas y copas de vino. Tantas y tantos que nos intuíamos pero no nos conocíamos físicamente.
Con el Gato en particular, nos prometimos algún otro encuentro para sacar punta a temas que obviamente no podíamos abarcar en una sola noche, pero sus escasos veintipico de días en Montevideo impidieron ese segundo encuentro.

Pero es claro, el Gato anduvo ametrallando con su cámara la ciudad para llevarse un pedacito de Montevideo en formato digital, anduvo confundiéndose en otros abrazos con otras y otros. . Anduvo – en fin – respirando los aires de éste, su sur.
Yo creo que poco importa que no nos hayamos vuelto a ver, habrá otros encuentros seguramente. Allá en Denia o acá por las calles montevideanas. O acá, en el espacio cibernético, aunque suene frío y futurista.
Lo importante es que reforzamos ese vínculo, ese que nos hace llorar por Idea, por el Darno, esperanzarnos por construir un Frente mejor, por descubrir a Marosa detrás de alguna nube pasajera. Ese vínculo que seguramente lo lleva a silbar bajito algún tema del Jaime a orillas del Mediterráneo, mientras nosotros por acá silbamos alguna de Joaquín o del Nano.
De todo eso y mucho más, estuvo hecho nuestro encuentro.


2 comentarios:

Santiago dijo...

Salú

El Gato dijo...

Jorge... Como dice el Santi... Salú!
Gracias por haberme permitido compartir aquella noche. Es cierto, nos quedaron pendientes no uno, sino varias encuentros más. Y será la misma vida quien se encargue de juntarnos nuevamente. Será en Montevideo, Dénia o vaya uno a saber. Pero ocurrirá. Te agradezco enormemente el gesto.
Un abrazo y nos estamos viendo...