martes, 12 de mayo de 2009

Spinetta en el Solís


Pese a que mi admiración por el flaco Spinetta arranca desde los lejanos tiempos de “Muchacha” y “Almendra Vol I”, verlo en vivo ha sido materia pendiente para mí.
Las oportunidades en que se presentó en Uruguay a lo largo de estos años, no han sido demasiadas y siempre por un motivo u otro falté a la cita.
La semana pasada y casi sin difusión, Luis A. Spinetta llegó al Solís.
El “formato” con el que se presentaba daba lugar – al menos para mí - a especulaciones en cuanto al tipo de recital que brindaría: el flaco venía solamente con sus guitarras (2 acústicas con cuerdas de acero y la vieja y querida Fender) y la presencia de Claudio Cardone en teclados.
Era en consecuencia, una buena oportunidad para ver su desempeño en una de sus facetas principales, esto es, la música acústica o semi acústica.
Lo que debió ser esta crónica – una reseña de los aspectos musicales del espectáculo – se transforma en otra cosa debido a dos grandes problemas:

El primero absolutamente subjetivo, es que faltaron a la cita muchos de los temas que uno seguramente apostaba a que estarían presentes: “Jardín de gente”, “ Credulidad”, algunos temas de su último trabajo “Un mañana”, etc…, es claro que por otro lado, nos regaló “Barro tal vez”, “Laura va” o una versión de “Guitarra” de Yupanqui – Giecco que estuvieron más que bien.
La falta de temas de esos que uno considera un “deber” tocar, está íntimamente relacionada con el segundo problema:
la actuación de Spinetta se redujo a una veintena de temas desgranados en no más de una hora y cuarto… poco…. poquísimo!!
Cuando el flaco se levantó y saludó agradeciendo la presencia de un público que colmó el Solís, era obvio que volvería para hacer los consabidos “bises”, pero desde la platea alguien expresó un sentimiento generalizado: “flaco: más!! Mucho más…”.
Pese a ello, Spinetta cantó dos temas más y se retiró.

Probablemente, para los que conocen la organización de estos espectáculos (yo lo desconozco absolutamente) suponen o saben que hay detrás un promotor que trae al artista, paga un cachet y luego negocia “te doy tanto por tocar tanto”…. Supongo que debe ser más o menos así, sin embargo la responsabilidad última debe ser siempre del artista que se debe a su público y que en definitiva, debe “preservar” esa comunión entre su música y los espectadores para poder volver.
De la misma forma que Spinetta cuidó “los derechos de imágen” retando (con buena onda) a alguien en la platea que lo filmaba, de igual forma debió defender los derechos de su público ante los organizadores…..
Ví caras de gente defraudada a la salida del teatro. No es para menos: una entrada al Solís no sale dos pesos, el espectáculo que se brinda no solo en calidad sino en cantidad debe ser acorde con lo que se paga.
Habrá quienes digan con aparente buen criterio “que lo bueno viene en envase chico”… pero pagando una platea a 900 pesos….. parece lógico que la gente exija más. Sobre todo de un músico que podemos llegar a ver en contadísimas ocasiones.
Decepción de este tipo, hasta donde me acuerdo, solo el famoso recital de Sting en el Centenario hace ya una punta de años… cuando la gente comenzaba a tomar calor en la Olímpica, los utileros ya estaban desarmando…. una vergüenza.
Me parece que “alguien”, sea Defensa del consumidor, Dirección de Espectáculos Públicos o quien sea, debería tomar cartas en asuntos de este tipo.
De lo contrario, esta burla a los espectadores bien intencionados, se convertirá en rutina.

1 comentario:

huggh dijo...

es una pena lo que decís... porque a pesar de que adoro al flaco puedo también ser objetivo y ver que aquí la responsabilidad es como vos decís, del artista... lo pude ver a spinetta dos veces y en ambos conciertos hubo entrega... de todos modos es bien sabido que el tipo odia hacer siempre lo mismo por lo que sus temas "obligados" pasan a depender del ánimo o voluntad de tocarlos... en fin... qué decirte... ojala y alguien le transmita este "reclamo" y el flaco de rienda suelta a su generosidad en su próxima visita. saludos, h