jueves, 30 de abril de 2009

Idea (II)

Tendría 13 o a lo sumo 14 años cuando mis primos Selva y Ruben – generadores de tanta movida cultural en mi cabeza adolescente – me regalaron un libro finito, de tapas de cartón y – sorpresivamente – hojas interiores, también de cartón.

Una vanguardia ecológica para aquellas lejanísimas épocas.

El libro era “Poemas de amor” de Idea Vilariño.
No puedo decir exactamente, pero lo debo haber leído 4 o 5 veces seguidas hasta que muchos de sus textos se quedaron grabados a fuego en mí.
De a poco fui sabiendo que esa poetisa – a la que yo creía estar descubriendo en esos momentos – era también la autora de tantos temas que había escuchado en la voz de Viglietti, Los Olima, Zitarrosa.
Después, recorrí el camino que más o menos todos Uds. han recorrido….. ahondando, escarbando, admirando como se podía escribir con esa profundidad y con tanta simpleza a la vez.
Esperemos que ahora no lleguen los homenajes tardíos y con mala conciencia.
Idea no los quiso antes, mucho menos los querría ahora.
El mejor homenaje es seguir leyéndola y redescubriéndola y seguir teniendo prendida esa llamita con la cual, de tanto en tanto, logramos que alguno más se arrime al fogón.

2 comentarios:

fiorella dijo...

Se quizo tirar abajo la generaciòn del 45 y ya ves.....como renunciar a esta gente tan creativa,guste o no guste?.Ojalá entendamos el valor de un grupo de gente que hizo del pensar, decir, replantearse un espejo donde mirarnos.Un beso

Santiago dijo...

Es probable que esa generación tuviera sus defectos.Pero que me muestren en qué momento después la cultura uruguaya produjo tanto talento, tanto rigor, tanta entrega y tanta honestidad creativa. Desde mi juventud algunos iconoclastas radicales quisieron demoler a esa generación, pero lo que proponían en su lugar quedó por el camino por presuntuoso y débil y una notable falta de autocrítica. No digo que no hayamos tenido buenos escritores después, pero no constituyen una generación y los buenos son indudablemente herederos de aquellos. Tres palabras de Idea sobre el proceso de la creación poética dicen más que muchos ensayos académicos. Y ella también supo ser académica cuando fue necesario.
La robustez crítica de esa gente fue admirable.Y su honradez intelectual también. Y su ética.