lunes, 9 de febrero de 2009

Alejandro Dolina

Sobre mediados de los 70, y con las dictaduras asolando America latina, cualquier excusa, cualquier fisura que se lograba abrir en el monolítico bloque de la represión y el silencio, era bienvenida. Más, si se trataba de una movida cultural. Más, si se trataba de humor, que desde siempre ha sido considerado como un filoso instrumento contra dictadores y/o políticos de turno.

“Satiricón” en ese sentido, fue una punta de lanza incomparable que desde Buenos Aires, fue un faro de luz para todos aquellos que tenían en sus cabecitas algo más que las marchas militares y las cadenas televisivas machacándonos lo bueno que eran y los felices que debíamos estar de tener tan excelentes gobernantes.
Visto desde la perspectiva histórica, el plantel de “Satiricón” era envidiable: Jorge Guinzburg, el uruguayo Tabaré, Mario Mactas, y un montón de dibujantes, caricaturistas y escritores más que no me vienen a la memoria. Además de ellos, Alejandro Dolina.
Dolina, para ser sinceros, no era de lo que más me atraía de la revista. Probablemente por su humor delirante, absurdo, no muy bien visto en ese momento donde todos queríamos COMPROMISO CON LA CAUSA.

“Satiricón” por supuesto, fue clausurada por la dictadura argentina pero dio lugar a “Humor” y poco tiempo después, de este lado del charco “El Dedo”, “El Carlanco” y tantas otras que más o menos tenían la misma línea y/o estilo.

Dolina siguió con sus notas que luego fueron recopiladas y dieron lugar al libro “Crónicas del angel gris”.
Pero si en algo se ha destacado el negro Dolina, es en sus programas radiales, hoy bajo el título “La venganza será terrible”. Acompañado del psicólogo Gabriel Rolón y un staff que cambia de tanto en tanto (destaco a Gillespie que es uno de los grandes valores incorporados en los últimos tiempos), Dolina ha hecho gala de una capacidad de improvisación, de una veta humorística difícil de igualar, más si se considera que es un programa que se emite a diario desde hace muchísimos años.

Estuve con Dolina una sola vez. Fue en el mítico café Tortoni antes de que el propio Dolina decidiera no realizar más su programa allí, luego del desastre de Cromagnon.
Me firmó para Lily, justamente “Crónicas del angel gris” y me dijo de su cálido y sincero cariño hacia nosotros los uruguayos.

La semana pasada, El Espectador lo trajo durante cinco días a a la Sala Zitarrosa. Como sucede cada vez que viene, hacerse de una entrada fue un hecho casi heroico.
Yo fui de los que quedó afuera!
Sería bueno que las visitas de Dolina y su equipo a Montevideo se hicieran con mayor continuidad.

3 comentarios:

Lucía.uy dijo...

...yo lo leí por primera vez en la revista "Humor registrado" sin conocerle la cara...imaginate la sorpresa que me llevé! jejejeje (es broma!.

Qué lastima Jorge! nosotros teníamos dos entradas y no pudimos ir (fué el día de la "embestida" jeje), haberme dicho antes y te las hacía llegar de alguna forma; eso sí, no se perdieron porque se las dimos a mi hermana y cuañado que disfrutaron por todos nosotros!

saluditos

Jorge Pena dijo...

Lucía, sabía por tu crónica del accidente que habías perdido la posiblidad de verlo. En fin..... lo importante es que cada vez que viene, el lleno es total.
Somos muchos "los bichos raros".
Un beso

Mi dijo...

A Dolina lo sigo hace casi 20 años y siempre es un placer leer algo asi...