lunes, 8 de diciembre de 2008

All you need is love

El 8 de Diciembre de 1980, salí temprano de mi casa hacia el laburo y decidí pasar por lo de mi madre para saber como estaba.
Cuando llegué, me dice que en la radio habían pasado la noticia de que habían matado a “un cantante muy famoso….creo que John Lennon, puede ser?”.
Mi primera reacción, absolutamente instintiva, fue decirle: “no habrán dicho Elton John?”
La necesidad y desesperación de que pudiese ser Lennon, accionó ese resorte en algún lugar del subconciente.
Cualquiera menos Lennon.
Aunque en la barrida, sin comerla ni beberla, la quedara Elton John.
Obviamente, pocos instantes después el piano de “Imagine” comenzó a sonar en todas las ondas radiales confirmando que mi vieja no le había errado.
La muerte de John, como la de Hendrix, Janis, Mateo, o el Darno, es algo más que la muerte de un artista eximio que le ha dado a la humanidad lo mejor de sí: con cada uno de ellos, se fue un pedacito de nosotros que a partir de ese momento ya no podríamos volver a ser los mismos.


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