viernes, 14 de noviembre de 2008

Ir y ¿volver?


No descubrimos nada si decimos que tenemos infinidad de amigos y familiares en el exterior. Ellos, al igual que tantos otros, se fueron con ilusiones, con frustraciones y con el deseo confeso o celosamente guardado de algún día poder volver.
El asunto, como dice Jaime y como nadie pudo expresar con mayor claridad, es cuando “volver no tiene sentido, tampoco vivir allí”.
Esta nota, escrita por una periodista uruguaya en España, me llegó desde Valencia.
Me pareció interesante compartirla:
Ir y ¿volver?
Por Laura Caorsi Periodista uruguaya, desde España
Existen muchas razones para marcharse de un país y otras tantas para no volver, aunque los motivos, en un caso y en otro, no tienen por qué ser los mismos. La política y la economía son los dos motores migratorios más potentes, pero no los únicos. También hay quienes dejan su tierra por cuestiones académicas, belicistas, sentimentales, deportivas, religiosas, culturales e, incluso, sexuales. Este año conocí a una chica de Perú que se vino a España porque en Lima no podía vivir normalmente su relación de pareja con otra mujer. Aquí pueden pasear de la mano por la calle sin que los vecinos las insulten o les tiren piedras; así de simple (y dramático) es. Los uruguayos, quizás por tradición, historia o costumbre, solemos medir las cosas con la escuadra político-económica; sin embargo la vida no cabe en un gráfico de X e Y. En la ecuación migratoria hay muchas otras variables.

Para quienes se van del país (y, también, para quienes se quedan), un error muy frecuente en el cálculo tiene que ver con la idea de que el plan inicial se mantiene constante; con creer que la persona y su circunstancia seguirán siendo las mismas diez años después. Y no es así. Conozco muchos casos de gente que se ha ido porque el dinero en su país no le alcanzaba, porque había una guerra o sufría una dictadura y que, con el paso del tiempo, aun resuelta la génesis, decide no regresar. Está el que se enamora, el que se asienta en el país al que viaja, el que descubre un modo de vida que le cautiva o, también, el que tiene hijos made in Australia, Estados Unidos o España. Volver entonces no es fácil, porque se genera otro tipo de anclas. "Papá y tú seréis muy búlgaros, pero yo soy vasca", le dijo una niña de siete años a su madre. En ese momento, la mujer entendió que su tren de regreso a Sofía había pasado de largo.

El proyecto migratorio de arranque, para el que se va con intención de regresar, se sitúa en torno a los dos años, aunque se termina extendiendo mucho más. El planteamiento de "voy, junto dinero y vuelvo" sería sencillo si no hubiera que vivir en el medio, pero aquí, como en cualquier otro sitio del mundo, hay unos cuantos gastos mensuales que reducen la capacidad de ahorro en el 'mientras tanto'. Se prolonga el tiempo de espera y, conforme van pasando los años, es inevitable generar lazos. Por esa razón, aun sin tener hijos, sin haberse enamorado, sin haber 'causa visible', a muchos les cuesta volver. Llega un punto en que el regreso se transforma en un nuevo proyecto migratorio, con todos los duelos, despedidas y desprendimientos que eso supone. Porque así como marcharse a otro país implica asimilar un montón de cambios de golpe, regresar al lugar de origen varios años después obliga a reaprender otro tanto de patrones culturales y maneras de funcionar. Porque el país también cambia y su imagen no siempre coincide con la que tenía el día del 'chau'; porque los recuerdos tienden a la dramatización o al idilio y el país real tampoco encaja del todo con el país imaginado.

Cuando la semana pasada señalaba la importancia del voto consular, lo hacía sobre la base de esto mismo. Uno no es menos uruguayo por haberse ido y, desde luego, tampoco en menos ciudadano por no volver. Ya sea por imposibilidad o por decisión, hay muchos que no regresan y, sin embargo, desde fuera, contribuyen activamente en el crecimiento del país. En los últimos cinco años, los envíos de dinero a Uruguay aumentaron un 86,1%. Pasaron de los 72 millones de dólares en 2002 a los 134 millones de dólares en 2007. Y eso es lo que no entiendo. ¿Cómo es posible aceptar sin rechistar ese volumen de dinero, considerar a los que se fueron como una fuerza económica más y, al mismo tiempo, vedarles su participación en la toma de decisiones? ¿Qué significa exactamente que 'los de afuera son de palo'? ¿Se dice eso porque no existimos o porque equivalemos a 134 de los verdes? El derecho al voto no tiene nada que ver con la opción política, ni siquiera con la personal. Es más bien una cuestión de coherencia. De X e Y.

7 comentarios:

Lucía.uy dijo...

..clarito, clarito! Don, ni siquiera le eche agua!
solamente completar la canción:

por eso si alguien se borra, que le podemos decir, acordate de nosotros y que seas muy feliz!!

un abrazo, Lucía

Pato dijo...

Hola Jorge: Hoy conocí tu bitácora (blog) a través de las bitácoras de macupoeta y Gato Utópico.
Recién terminé de leer toda tu bitácora, desde la presentación el 18/3/2008, hasta el reciente "Bichos Raros".
Todo me hace referir a una frase de mi abuela : "el mundo es un panuelo" (sin ñ), a pesar de que nos conocemos hace varios años, jamas pensé que teníamos tantas cosas en común.
En la música, literatura y experiencias varias de la vida.
Beatles, Darnauchans, Macunaíma, Mateo, Días de Blues, Bradbury-Asimov, Zitarrosa, Kubrick, Ian Anderson, etc.
Te mando un beso y un abrazo, sabiendo que nuestras hijas se conocen desde que tenían mas o menos un año y siguen siendo amigas.
-Desde el clandestino Comité de Base "Nestor Olagüe, con Yamandú Cuevas, José Luis y Yolanda, El Toto y todos los grandes valores de Unidad Centenario-
Por eso digo "El mundo es un panuelo", nuestras hijas mantienen una amistad que nosotros los padres no pudimos (supimos) mantener.

Jorge Pena dijo...

"Pato"..... el mundo es un pañuelo, no hay dudas. No tenés idea de la gente con la que me he reencontrado a través del blog....
Pero.... vos..... por favor dame mas datos o pone una foto!!! han pasado algunos añitos.... je je
no te saco!! un beso/Jorge

Pato dijo...

Mi hija compró "tu" traversa, luego la devolvió. Beso.

Jorge Pena dijo...

Ja! calculé que eras vos.... la traversa todavía está en casa, muy de vez en cuando sale un Thick as a brick o un Greensleeves.....!!
te mando un fuerte abrazo y mantengamos el contacto.... aunque sea cibernético!
y el 2 de dic. en la Zitarrosa junto al Macu

Pato dijo...

La bis-abuela de Valentina (Doña Santa) nos prohibía llamar a Atilio Duncan Pérez Da Cunha, como MACUNAÍMA, ella decía que no se podía llamar a un hombre tan bonito como Atilio, con ese feo de película brasilera.
A partir de ahí, yo nunca lo llamé mas que Macu o Atilio.
¡Nunca jamás MACUNAÍMA!!
Macunaíma es un término despectivo.
Me gusta mucho tu blog (bitácora) en lo que se refiere a la música.
Mucho Beatles, mucho Jethro, mucho Yes.

Jorge Pena dijo...

Daniel, dejame referencias de tu blog, me gustaría leerlo e incorporarlo a este pequeño círculo en el cual intentamos difundir lo que mas o menos nos gusta a este monton de bichos raros.
un abrazo/Jorge