jueves, 27 de noviembre de 2008

El Macu despliega su bufanda

Conocí a Macunaíma no sé en que año.
El llevaba adelante su “Eco contemporáneo” en CX36 Centenario y yo frecuentaba aquellos programas donde se me permitía tener una aproximación al fascinante mundo de la radio, fascinación que aún hoy conservo.
El Macu era una enciclopedia abierta hablando de música y yo cada tanto aportaba algún disco de vinilo que me traían de Buenos Aires y que quizás él no tenía.
Tiempo después, nos volvimos a encontrar. Amigos en común (Enzo Vizzolini por mi lado, supongo que Jorge Nasser por el suyo) llevaban adelante la aventura de una revista cultural/musical en Buenos Aires (Periscopio) y para hacer la cosa aún más descabellada, querían incluir un dossier con información general sobre Uruguay.
Allí estábamos otra vez, el Macu, yo y algunos amigos más, haciendo notas (tarea fundamentalmente a cargo de Macunaíma), distribuyendo en Montevideo cada número, presentándonos en Jefatura y tratando de colar por la censura de aquella época cada número, cada artículo, cada letra, cada foto.
La “oficina” donde nos reuníamos era naturalmente el estudio de Centenario donde se hacia el programa de Macu. También en el boliche de la esquina de 18 y Ejido donde me junté por primera y única vez con Eduardo Darnauchans a hablar de la revista y una futura nota que el Macu le realizaría.

Pero paralelamente a esas actividades musicales y/o periodísticas, había otra vertiente por donde iba conociendo a Atilio Duncan Perez Da Cunha (siempre me causó gracia lo rimbombante de todo ese “titulo” casi nobiliario y su contraposición con el apodo de Macunaíma), su pasión por la poesía y su capacidad para escribirla.
Así, gracias a la querida y desaparecida Ediciones de Uno, llegó a mis manos “Fantasmas en la máquina”, luego “Los caballos perdidos”. Descubrí que el Macu al igual que Raúl Forlan Lamarque, tenían una interpretación de la poesía que sin proponernoslo, era igual a la que por otro lado, gente de Argentina y algunos amigos uruguayos, tratábamos de desarrollar en pequeñas publicaciones de poco tiraje (Vivir la esencia, Fomalhaut, etc….).

El tiempo nos llevó por diferentes caminos y poco más supe de él, salvo por sus esporádicas apariciones en los medios en las que lo veía en su rol de publicista.
Luego vino este “modernismo” de los blogs, y me re encontré con él, con su locuacidad, con su conocimiento, con su forma de ver las cosas. Ha sido un reencuentro virtual, pero que no dejo de celebrar. Una vez más, el Macu me aporta y me enriquece.

Ahora, sale a desplegar su “La bufanda del aviador”. Y claro, no podía ser de otra forma:
Se conjuntan en un mismo espacio la música y la poesía. Desde la tapa del libro ya se trasunta los caminos por donde viene la cosa. Y si para alguno no está claro, en “Los kafkarudos” y su homenaje al Darno tenemos un adelanto.
El próximo 2 de Diciembre, el Macu celebra a lo grande en la Zitarrosa la aparición de su libro. Será un honor estar presentes.

1 comentario:

Lucía.uy dijo...

Jorge, andate a leer el blog de Gabriel, el Gato....creo que vas a poder cumplir su deseo el 2/12 en la Zitarrosa!

saludos.