lunes, 17 de noviembre de 2008

Bichos raros


Somos el resultado de lo que otros moldearon en nosotros.
Desde la infancia y por el resto de nuestros días, nuestros posicionamientos éticos, políticos, filosóficos, morales, etc…. están condicionados por la acción que directa o indirectamente otros ejercen.
Pero tambien ponemos nuestro granito de arena en esa construcción.
Y en esa arcilla blanda que se va acomodando a las circunstancias, nosotros también metemos el dedo y buscamos dar formas que se acoplen a lo que uno pretende ser.
Y a veces, elegimos poner el corazón un poco más a la izquierda.
A veces, un poco más a la derecha.
Elegimos poner la cabecita bien cercana a la tierra, o que vuele y se tutee con las nubes; allá, bien alto.
Y de eso se trata siempre, de elegir.
Y así, elegimos desde chicos: cuando llega a nuestras manos el lacrimógeno “Corazón” de Edmundo De Amicis; y claro está: lo leemos.
Faltaba más.
Pero luego probamos con Julio Verne y “Viaje al centro de la tierra”, y cuando lo terminamos y nuestra siguiente lectura es “20.000 leguas de viaje submarino”, es que ya empezamos a elegir. A elegir algo más que una lectura. Vamos eligiendo un rumbo.
Y otro día, allá en la remota infancia, quizás hastiados, quizás curiosos, cometemos la osadía de dar vuelta el dial en la radio de la familia, porque no aguantamos más el “buenosdiasseñorbelloparasolicitarundiscooooooo…..” y con un poco de suerte encontramos a “cuatro peludos maricones que no se les entiende nada” y volvemos a elegir. Lenta pero seguramente, volvemos a elegir.
Y despues, cuando en el 71 todo el entorno nos agita banderas blancas y celestes en la cara, …. desde nuestros 14 o 15 años tímidamente volvemos a elegir y decimos “Hermano, no te vayas. Ha nacido una esperanza” y el rumbo se empieza a definir con un poco más de claridad: tenemos todos los ingredientes para convertirnos en “oveja negra”, en bichos raros.
Pero todavía, todavía no lo sabemos. Apenas si lo intuímos.
Y seguimos caminando y eligiendo.
Y otro día llega a nuestras manos un artículo de Mario Mactas, “La soledad de los que están acompañados”. Y es como una revelación. Quizás leído hoy, parezca nimio o de poca trascendencia, pero en aquel momento nos pegó: era el dedo de otros trabajando en nuestras cabecitas.
Y nos hizo comprender que eramos bichos raros.
Distintos. Diferentes.
Claro, nos empezamos a rodear de otros bichos raros y entonces no lo notábamos tanto.
Y un día la profe de literatura dijo que se podía votar si la próxima bolilla sería alguno de los clásicos (no recuerdo cual) o “La metamorfósis” de Franz Kafka.
Y uno, que de Kafka lo único que sabía era que Lennon lo había mencionado en algún reportaje, aleccionó a los otros bichos raros para que votáramos en masa. Y ganamos. Claro, los triunfos de los bichos raros son siempre efímeros y no los disfrutamos a fondo porque tenemos la certeza de que terminada la batalla con triunfo o derrota, inevitablemente la rueda comienza a girar nuevamente.
Pero leímos a Kafka y ese primer párrafo de La Metamorfosis, nos encontró cara a cara con Gregorio Samsa convertido en una cucaracha, en un escarabajo, en un bicho raro, aislado de su familia y el mundo. Y ya casi teníamos ganas de nombrarlo presidente vitalicio de nuestra tribu, de su tribu.
Y seguimos eligiendo, y un día elegimos a una gurisa del barrio con la idea de que fuese para siempre. Y no andábamos tan equivocados si 35 años despues seguimos juntos. Caminando y eligiendo. Equivocándonos y acertando y volviendo a elegir.
Aunque bien pensado, es tramposo ponerlo como ejemplo, en la medida que la elección fue mutua, fue compartida y no nos cabe nada más que la mitad de la responsabilidad en ello.
A esta altura, si alguno de los “bichos comunes” que andan por este mundo lee estas líneas, pensará que somos unos amargos, pero no se equivoquen: andamos igual que Uds. gritando goles de fulano o de mengano, vamos a los cumpleaños y casamientos y bailamos las mismas payasadas que Uds., nos emborrachamos y la cagamos como el mejor, laburamos, nos enfermamos, nos despiden, nos ascienden y a veces no tenemos opción de elegir. Exactamente igual que uds.
No estoy de acuerdo con Enrique Symns cuando dice que nunca vió “un hombre encendido y llameante” ……, por supuesto que sí!! Por supuesto que lo vemos. Symns lo ve tambien. No lo dice simplemente para despistar al bicho común. Lo vemos en cada momento que nos reconocemos en el otro: un pibe en una plaza montevideana toca en su guitarra unas escalas jazzisticas impresionantes y nadie lo comprende. Me quedo mirándolo y dudando. Tirarle unos mangos en como abofetearlo y abofetearme. No darle nada, puede significar que mañana no esté allí blandiendo su guitarra como un hacha, tratando de abrir cerebros y dejando aunque mas no sea una semillita. Claro que nos vemos. Claro que nos reconocemos. No lo decimos, que es distinto.
Otro tipo en alguna parte del planeta, (lo muestra el informativo) lo muelen a palos las autoridades de turno. No sabemos ni como ni porque. No sabemos sus motivos o los del represor, pero la primera reacción que tenemos es estar a su favor, porque intuitivamente lo reconocemos como un bicho raro. Como uno de los nuestros.
A veces nos miramos de reojo. A veces nos contestamos en los blogs y cada mensaje es como un misil teledirigido que lleva un grito de auxilio. Pero del otro lado, no nos pueden tirar un salvavida. No pueden más que enviar otro misil con el mismo grito de auxilio que se repite como un eco porque el que está del otro lado tiene las mismas preguntas que nosotros, y las mismas escasas respuestas que tambien acunamos nosotros.
Y para peor, hay veces que por error, un bicho común lee accidentalmente textos como éste, y se pregunta “y a éste, que bicho le picó?”
Pero no se preocupen bichos comunes, estas líneas no están escritas para Uds., simplemente se escriben por el placer de escribir. Ni siquiera es un intento de desahogo, porque francamente, no hay de qué desahogarse.
Tampoco es un manifiesto en ristre para aquellos bichos raros que lo puedan leer.
Porque tal vez, ellos tambien se pregunten en voz baja, “y a éste, que bicho le picó?”·




2 comentarios:

huggh dijo...

excelente... marcas generacionales reconocibles, humor, sensibilidad... salud!!! bicho raro!!!! saludos entrerrianos, h

Lucía.uy dijo...

.......snif snif Don Jorge....me gustaría dejar un comentario no tan "bichesco" pero últimamente ando rodeada e'Buitres...y no precisamente después de la una!....

saludos!