lunes, 27 de octubre de 2008

ENRIQUE SYMNS:




Enrique Symns fue director de la revista “Cerdos y peces”.
Mítica revista argentina de los años 80. No recuerdo que se consiguiese en Uruguay, los dos o tres números a los que accedí los traje de Buenos Aires.
Symns deambuló por todo el “under” porteño, tuvo varios episodios periodísticos en distintos medios de la vecina orilla, colaboró nada más ni nada menos con “ Los redonditos” hasta terminar a las patadas como no podía ser de otra manera entre personalidades de alto voltaje. Anduvo también con otras bandas de rock de la vecina orilla.
Hizo algunos trabajos en conjunto con La Tabaré aquí en Uruguay.
Fundó la revista “The Clinic” en Chile.
Irreverente. Divagante. Caótico.
Otro personaje furibundo para este blog……
"Conozco el dolor desde niño, cuando bajaba corriendo afiebrado hacia la costa de las aventuras y me encontraba siempre con esa cárcel de rutinas en que consiste la vida. Porque estamos aquí, en donde todo es dolor y todo resulta gratis, porque el sol se quema todos los días como un bonzo que se suicida por tristeza, en donde las sonrisas terminan siempre en puñaladas, y en donde el primer pez cuando tuvo hambre se convirtió en asesino.
El dolor de estar aquí, en donde los pajaros aprenden a leer y escribir las leyes que prohiben volar".

"Esos viejos flacos y orgullosos en el supermercado, arrastrando el carrito vacio con los ojos bajos y en silencio. Porque ellos creen que el silencio es de bravos.
Esos viejos muertos de hambre que trabajaron toda una vida y no se roban ni una uva.
Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve porque va pensando en el futuro, porque este es un mundo de jovenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino, pero si las moscas usaron corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas catodicas de los edificios explotaran, igual, igual habria un anciano babeando fantasias sobre las piernas
de una muchacha e igual habria todos esos tipos con cara de clavo sonriendo por las calles del mundo".

"Un hombre solo en un cuarto regando una planta, sufriendo porque nadie le habla o nadie lo toca y solo le cabe recordar. O las camareras de los bares nocturnos de polleras cortas que van naufragando entre las brumas del deseo o las conversaciones de mis amigos que antes soñaban ser héroes y ahora cobran un sueldo.
Estan inyectando la jeringa del miedo en las venas del mundo".

"Yo tenia 20 años y siempre estaba borracho en una pieza mugrienta viendo reflejar mi rostro sobre las frias paredes del mundo. Ahora tengo casi 60, y nunca lo ví.
Nunca vi a un hombre encendido y llameante, un hombre que cuando levantara la mano para encender un cigarrillo yo viera en sus ojos los ojos de un tigre acechando en el viento el paso del tiempo para matarlo. Siempre vi los ojos del miedo. Siempre vi los ojos tristes de la nostalgia".

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