martes, 30 de septiembre de 2008

LOVECRAFT (III)

Para 1993, y cuando todo lo que se había editado de Lovecraft en Uruguay, ya lo había leído, pensé que sería buena cosa comenzar a leerlo en inglés, ya que también me enriquecería en lo que hace a vocabulario del idioma.
Me dirigí entonces a la biblioteca Artigas-Washington de donde era socio a ver que podía encontrar allí.
No recuerdo en absoluto los hechos, supongo que pregunté por libros de HPL en inglés a la encargada de la biblioteca y un joven usuario me escuchó y entabló conversación conmigo acerca de su fanatismo por este autor.

Como decía, no recuerdo como se desarrolló el asunto, seguramente le comenté que en un par de semanas, yo viajaba a Boston y aprovecharía la cercanía con Rhode Island para visitar el lugar de nacimiento de Lovecraft (de hecho, esa visita se frustró por una tormenta de nieve que canceló vuelos, clausuró carreteras, etc…) .
Días después recibí una carta de esta persona.
Aún la conservo y las fotos que acompañan esta crónica corresponden al original de la misma.
Cuando la recibí, debo confesar que me asustó, me pareció absolutamente demencial y de una persona que parecía mejor tenerla bien lejos….: letra apretada, escritura a lápiz y con un lenguaje propio de la correspondencia de Lovecraft que imitaba los documentos epistolares del siglo XVIII, este muchacho me hizo partícipe de su mundo “lovecraftiano”.
Nunca contesté su carta ni supe más nada de él. Guardo la misma como un documento más de la literatura de Lovecraft y su entorno:
"Febrero 1993.
Sr. Jorge Pena Cáceres
Muy señor mío.

Si mal no le entendí en nuestro primer encuentro en la biblioteca Artigas-Washington, Usted va a recibir esta carta al poco tiempo de haber vuelto de Rhode Island. Sinceramente, espero que su estadía haya sido buena. Verá Usted, la mención de la ciudad de Providence – la Providence natal de Lovecraft – me llena de una profunda emoción por analogía a ciertas cosas que me son muy queridas. Como Lovecraft, yo también conozco una ciudad de crepúsculos mágicos a los que tan adepto era Randolph Carter (el decir ese nombre así, me hace pensar más en una persona que en un personaje, debió de ser el personaje más emotivo de Lovecraft y el más afín a los seres humanos porque a Randolph no lo conocemos en el mundo vigil).
Espero no le parezca atrevido hablar tan a la ligera de una ciudad que nunca visité y de alguien que no llegué a conocer ni personal ni epistolarmente, el caso es que me gustaría que de alguna manera Ud. pudiera comunicarme sus opiniones respecto a Providence.
No estoy habituado ni a escribir ni a recibir cartas. Las pocas veces que las recibo son demasiado cortas y en su mayor parte están llenas de convecionalismos: como está Ud.? como está su familia? Ese tipo de convencionalismos que eventualmente terminan por sustituír a la carta en sí, de modo que le pido disculpas si mis maneras le parecen groseras.Sin embargo, me tomo la libertad de asumir que Usted encontrará bueno cambiar opiniones sobre H.P.Lovecraft , aunque sea con un malogrado bachiller de Ingeniería como yo. Usted sabrá todavía mejor que yo lo difícil que resulta encontrar a alguien que se deleite con la lectura de historias de horror de buen gusto, así que no espere mucho de mí (me parece innecesario extenderme en una justificación retórica de este tipo de lecturas).
Existen ciertas preguntas, algunas cosas que me quedaron pendientes, como ser la verdadera naturaleza del sacerdote del monasterio de la Meseta de Leng, que lleva cubierta la parte de su cuerpo que correspondería al rostro con una máscara de seda amarilla.
Encontré ridículo suponerlo uno de los seres lunares porque, primero, estos últimos no tienen patas ni zarpas, sino en el mejor de los casos, seudópodos, y en segunda instancia, porque Randolph Carter no encuentra tan desquiciante la visión de aquellas criaturas. Respecto a la del sacerdote, que sentido tiene la flauta de marfil? Recuerda Usted al flautista amorfo de “In the Festival”?.
Por otro lado, no tendría sentido suponer al sacerdote de la raza de las arañas hinchadas y púrpura de los valles vecinos porque la mención de las mismas, es muy superficial (claro que esto depende exclusivamente de los murales y frescos que hubiera en las paredes de los corredores por donde el Mercader de ojos oblicuos condujera a Carter a la presencia del sacerdote).
Y si l a naturaleza del sacerdote parece superior a la de los seres sapo de la luna, no es lógico asociarlo con los seres casi humanos cuya capital era Sarkomand (a pesar de la relevancia de dicha ciudad en la que esta situada la entrada, las escaleras que conducen al gran abismo custodiada por las estatuas de los leonres alados) porque estos seres casi humanos adoraron como dioses a los seres lunares.
Tampoco parece ser un avatar de los dioses.
Hay una cosa más, Nyariathotep menciona brevemente en su discurso a Carter a un tal Zenig de Aphoras (de quien no encontré ninguna referencia) cuyo cráneo adorna el dedo meñique de alguien a quien se abstiene de mencionar. Ese alguien no podría ser el sacerdote? Aunque las proporciones del sacerdote no son las idóneas para llevar un cráneo en el dedo meñique, una vaga insinuación me llevó a asociar esas dos cosas aparentemente tan disímiles.
Que sabe Ud. de un tal H. R. Giger? Según un periódico local es un artista plástico suizo que se ha dedicado sistemáticamente a ilustrar los monstruos de los cuentos de Lovecraft.
Le reitero mi profundo interés por conocer sus opiniones respecto a Providence y le pido disculpas por haber aprovechado esta oportunidad para preguntarle tantas cosas; sería dichoso si usted – de la forma que más conveniente le resulte – se pusiera en contacto conmigo.
Y esperando no haberlo aburrido ni apartado demasiado de sus actividades habituales se despide de Ud. muy sinceramente suyo, (FIRMA)

P.S. – En su tarjeta aparecían su nombre y su teléfono. Busqué el nombre en el Directorio y corroboré que el teléfono fuera el que en la tarjeta aparece como el de su casa, así conseguí su dirección.
Consideré que escribirle una carta era lo más prudente. Imagine Ud. que lo llamara a horas impropias a su casa; y de cualquier manera, que iba a poder decirle por teléfono?Una última cosa, algo en lo que en verdad estoy interesado es en los poemas y las cartas de Lovecraft. Le agradecería muchísimo me indicara a donde dirigirme para conseguir los tomos de Sellected Letters (creo que el Primer Tomo va de 1911 al 24 y el segundo del 25 al 29, lo que no sé es si hay más tomos, aunque supongo que sí) y los Collected poems, ambas selecciones publicadas por Arkham House. Tales selecciones son invalorables para mí.
Que sabe Usted de Nyanlathotep?
Nunca sintió Usted la tentación de perturbar el espíritu de una persona poniéndole a la mano algunos cuentos y algunos conocimientos alterados? Ciertamente, no por abominable menos divertido."

2 comentarios:

Lucía.uy dijo...

Jorge: perdoname, de la emción! (jeje) dejé comentario de estas letras en tu post anterior! jajajajaja.....despistadaaaaaaaa!!

Lucía

Jorge Pena dijo...

Todo bien Lucía.
Sabés que? hoy x hoy creo que hubiese intentado ubicar al tipo.
Te cuento un secreto: obviamente la carta estaba firmada.... y decía ademas algo de "malogrado bachiller de ingeniería" o algo así.
Emulando su estilo pero ambientado en esta época cibernética, puse su nombre en el Google....... y salta un Ingeniero fulano de tal. No estuvo tan malogrado el hombre!
Un beso y gracias por tus comentarios
Jorge