sábado, 27 de septiembre de 2008

LOVECRAFT (I)



Howard Phillips Lovecraft, autor de relatos y novelas fantásticas, es uno de los maestros clásicos del cuento de terror del siglo XX y de no ser por la presencia mayúscula de Edgar Allan Poe en el género, Lovecraft sería considerado hoy día el mayor escritor de este tipo de literatura.

Nació en 1890 en Providence, Rhode Island y a excepción de dos viajes que duraron cada uno de ellos 24 hrs., nunca se alejó de su ciudad natal. Su vida fue la de una persona solitaria, de salud endeble e introvertido. Tuvo desde niño una extraña pasión por la mitología griega y romana. Prefirió la biblioteca familiar al juego con niños de su edad y fue así que desde muy temprana edad se convirtió en una “persona rara” para todos quienes le rodeaban.


Influenciado por la literatura inglesa del siglo XVIII, imitó su prosa tanto en sus cuentos como en la copiosa correspondencia que mantuvo a lo largo de su vida. Quienes hayan tenido el privilegio de estar en Rhode Island, con su arquitectura victoriana, tendrán también una clara imagen de los paisajes que describe en su literatura.
Resumidamente, se puede decir que los cuentos de Lovecraft giran en torno a un núcleo básico que es la existencia de una raza que llegó de las estrellas a nuestro planeta en tiempos inmemoriales y que aguardan bajo la superficie el momento de emerger y tomar posesión del planeta. Esta raza, alimenta una serie de personajes humanos que pueblan sus relatos; son estos quienes a traves de ritos, ceremonias vudúes o conductas demenciales en las que describen imágenes de ciudades “de angulos imposibles” y seres “de varios kilómetros de altura”, sientan las bases para convertir en deidades a estos seres intergalácticos.
Al igual que Homero en La Iliada o La Odisea, existe una serie de personajes mitológicos que se repiten en sus cuentos y que son el eje central de los mismos. Tambien estos seres, poseen un lenguaje ininteligible que los humanos “iniciados” repiten en largas letanías aguardando la hora del resurgimiento. De la misma forma que en la tragedia griega, otros autores del género tomaron personajes de la mitología lovecraftiana y generaron sus propias historias a partir de una misma raíz.

En sus textos, los personajes de Lovecraft hacen continuamente alusión a un libro prohibido, el “Necronomicon” , en el cual se encontrarían los secretos más podersos de esta raza que espera en las profundidades. Lovecraft detalla con tanta precisión, escritos apócrifos, fechas en que la iglesia católica escondió estos textos, imprentas donde se tradujo al arameo, lugares en la biblioteca de Alejandría donde se guardaban copias, que durante algunas décadas del siglo pasado, hubo quienes llegaron a pensar que el libro realmente existía y se buscó por equipos de arqueólogos en lugares inverosímiles que se suponía correspondían a las pistas que Lovecraft entregaba en cada uno de sus cuentos.

En algun otro comentario en este mismo blog, decía que Bradbury me llevó a separar la ciencia ficcion de la literatura fantástica. El descubrimiento de Lovecraft (una vez mas a traves de Ediciones Minotauro y las clásicas recorridas por Librerias Ruben) me llevaron a conocer al maestro del género.

“El color que cayó del cielo” fue el primer libro de cuentos cortos que llegó a mis manos. Nombres como “El que acecha en el umbral”, “En las montañas alucinantes”, “Hongos de Yogoth”, ·El llamado de Chtullu”, etc…. marcan apenas una pauta de por donde transita la genial escritura de Lovecraft.
Como tantísimas veces, Lovecraft no llegó a disfrutar del éxito de sus cuentos. En vida, solo logró publicar un par de ellos gracias a la persistencia de algunos amigos escritores.




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