Salvo que esté muy equivocado, cuando el Frente nació allá por el 71, nadie discutió que el Gral. Liber Seregni debía ser el presidente de la naciente fuerza política.
Seregni, como lo demostró luego a través de toda su trayectoria, tenía la firmeza y las convicciones necesarias, para aglutinar bajo su ala a un amplio espectro político en momentos más que turbulentos.
Luego vino Tabaré y creo que tampoco hubo disonancias en cuanto a su nombramiento.
Tras ellos, Brovetto se encargó de hacer la plancha y su figura nunca ejerció una influencia determinante sobre la fuerza política y/o sus militantes.
Fuimos – de alguna manera- bajando escalones.
Ahora, se presenta este abanico de “candidatos”, elegidos por los grupos, nó por la gente.
Una vez más volvemos a las chacritas.
A medir fuerzas entre nosotros:
Si gana fulana, su partido y sus aliados cuentas con tanto o con cuanto.
Si gana mengano, puede ejercer mas presión para que el próximo intendente sea sutano.
Y así y así….
Es que, no tenemos un candidato que obtenga el respeto, la admiración, la simpatía de todos los frenteamplistas?
Es que no nos jactábamos de ser la fuerza que nucleaba a la inmensa mayoría de la intelectualidad uruguaya?
Porque tiene que ser un político el nuevo Presidente del Frente?
No se pudo pensar en una figura de relieve en el panorama nacional que nos representara A TODOS? ABSOLUTAMENTE A TODOS?
La frialdad con que la masa frentamplista ha tomado esta elección, es un claro síntoma de que los dirigentes van por una calle, y la gente por la vereda de enfrente.
Lo peor, es que si los resultados, en términos numéricos demuestran que no hubo interés en esta invitación a elegir renovación de autoridades, es más que probable que todos los partidos salgan a decir que “llegó la hora de mirar un poco más en profundidad y ver lo que dicen las bases”, “llegó la hora de renovarse”, etc…, etc…. Lo mismo que se dijo y no se cumplió cuando 140.000 votantes dimos la espalda a la elección en Montevideo.
El Frente esta patas pa’rriba…… que sacudón tienen que recibir las cúpulas para notarlo?
Jorge Pena
Una mirada subjetiva sobre la música, el deporte, la política, el ajedrez y otras yerbas......
viernes, 18 de mayo de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
Darno: las canciones del zurcidor
Se puede pedir algo más que cuatro figuras femeninas relevantes dentro de la música popular uruguaya se junten a cantar en el Solís?
Sí, se puede!
Que lo hagan homenajeando ni más ni menos que a Eduardo Darnauchans!
El pasado sábado, sobre una idea original de Laura Canoura y Andrés Bedó, se unieron a la primera, Maia Castro, Ana Prada y Mónica Navarro para realizar juntas el espectáculo que llamaron “Las canciones del zurcidor”.
Desde un principio la idea fue respetar los temas tal como eran originalmente, pero pese a ello el piano maestro de Andrés Bedó navegó por algunos arreglos exquisitos que de alguna forma le dieron un toque diferente a temas emblemáticos del Darno.
A Canoura la seguí durante mucho tiempo con sus legendarias participaciones con Las Tres en La Barraca, luego con el espectáculo de La Piaf para lentamente ir dejando de lado una escucha en profundidad de su trabajo.
Sin que esto implique dejar de reconocer que es sin duda nuestra primera voz femenina.
Anita Prada fue una de las gratas sorpresas que hemos tenido en los últimos años en el plano musical uruguayo. Sus dos trabajos solistas son impecables y destila una simpatía en público que hasta se le perdona que se haya olvidado la letra de “El instrumento” (¡!!)
A Mónica Navarro obviamente la seguí en su veta rockera con La Tabaré. Algo también de sus incursiones tangueras, pero prefiero su etapa anterior.
Laura anticipó que difícilmente lo puedan volver a hacer ya que cada una tiene sus propias actividades artísticas y nuclearlas en una misma fecha a todas ellas (más la banda extraordinariamente rigurosa al comando de Bedó) es bastante complicado.
EL HIJO DEL DOCTOR:
La plaza era luna blanca
bordada en senderos
la escuela en la esquina
era verde y gris.
La parroquia…
era del padre Torres,
y del sesenta y ocho
la lucha estudiantil.
La casa tenía la chapa
del viejo pediatra
Dr. Darnauchans…
Venía a salvarme a mi casa,
me traía caramelos
en su maletín.
El barrio es testigo
de miles de infancias…
y en una de sus cuadras
crecía el hijo del doctor,
entre ampicilinas
y libros de poesía…
trasnochando con Borges,
crecía el poeta sin luz.
El parque con su luna blanca
bordeaba el río chico
del Tacuarembó
sentado en un banco
un muchacho leía su libro
de Edgar Allan Poe.
La Jup lo acechaba en las sombras
cobardes y antipatriotas,
el nunca se rindió
Comunista de buena tela
Ciudadano en vela
la noche lo ungió.
Por años fue el mago
de las melodías,
de oscura poesía,
dormida en su voz
La muerte… pretexto
de amor en destierro
lo esperó desnuda,
pidió su canción.
La última vez que el viento sopló.
La última vez que hubo tanto dolor.
La última vez que tomó su trago…
no tenía sabor el alcohol.
Su vieja Gibson lo llora
dentro de un aparador.
Sí, se puede!
Que lo hagan homenajeando ni más ni menos que a Eduardo Darnauchans!
El pasado sábado, sobre una idea original de Laura Canoura y Andrés Bedó, se unieron a la primera, Maia Castro, Ana Prada y Mónica Navarro para realizar juntas el espectáculo que llamaron “Las canciones del zurcidor”.
Desde un principio la idea fue respetar los temas tal como eran originalmente, pero pese a ello el piano maestro de Andrés Bedó navegó por algunos arreglos exquisitos que de alguna forma le dieron un toque diferente a temas emblemáticos del Darno.
A Canoura la seguí durante mucho tiempo con sus legendarias participaciones con Las Tres en La Barraca, luego con el espectáculo de La Piaf para lentamente ir dejando de lado una escucha en profundidad de su trabajo.
Sin que esto implique dejar de reconocer que es sin duda nuestra primera voz femenina.
Anita Prada fue una de las gratas sorpresas que hemos tenido en los últimos años en el plano musical uruguayo. Sus dos trabajos solistas son impecables y destila una simpatía en público que hasta se le perdona que se haya olvidado la letra de “El instrumento” (¡!!)
A Mónica Navarro obviamente la seguí en su veta rockera con La Tabaré. Algo también de sus incursiones tangueras, pero prefiero su etapa anterior.
A Maia Castro directamente no la había escuchado antes. Será precisamente por eso, por su timbre de voz “nuevo” para mí, que fue de las cuatro, la que más me llamó la atención.
También, porque fue ella la que cantó “Balada para una mujer flaca” con una fuerza conmovedora.
De Laura, me quedo con una imborrable versión de “Pago” acompañada solamente por Bedó en el piano.
Enorme versión de “Corazón coraza” nos dejó Mónica.
Y Ana Prada, pese a la pifia ya mencionada, “El instrumento” fue un punto más que alto.
En suma, un espectáculo que debería repetirse.
Laura anticipó que difícilmente lo puedan volver a hacer ya que cada una tiene sus propias actividades artísticas y nuclearlas en una misma fecha a todas ellas (más la banda extraordinariamente rigurosa al comando de Bedó) es bastante complicado.
Para finalizar, el “programa” impreso que se entregaba a los espectadores, tenía – como no podía ser de otra manera – un dibujo de Fidel Sclavo, creador de varias cubiertas de los discos del Darno.
En el reverso, este texto de Javier Silvera, por lo menos para mí, desconocido.
La plaza era luna blanca
bordada en senderos
la escuela en la esquina
era verde y gris.
La parroquia…
era del padre Torres,
y del sesenta y ocho
la lucha estudiantil.
La casa tenía la chapa
del viejo pediatra
Dr. Darnauchans…
Venía a salvarme a mi casa,
me traía caramelos
en su maletín.
El barrio es testigo
de miles de infancias…
y en una de sus cuadras
crecía el hijo del doctor,
entre ampicilinas
y libros de poesía…
trasnochando con Borges,
crecía el poeta sin luz.
El parque con su luna blanca
bordeaba el río chico
del Tacuarembó
sentado en un banco
un muchacho leía su libro
de Edgar Allan Poe.
La Jup lo acechaba en las sombras
cobardes y antipatriotas,
el nunca se rindió
Comunista de buena tela
Ciudadano en vela
la noche lo ungió.
Por años fue el mago
de las melodías,
de oscura poesía,
dormida en su voz
La muerte… pretexto
de amor en destierro
lo esperó desnuda,
pidió su canción.
La última vez que el viento sopló.
La última vez que hubo tanto dolor.
La última vez que tomó su trago…
no tenía sabor el alcohol.
Su vieja Gibson lo llora
dentro de un aparador.
jueves, 3 de mayo de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
Un Beatle en Montevideo
Allá por mis 14 o 15 años, un afiche en el ya desaparecido cine Ambassador, anunciaba que "próximamente" se exhibiría el film "Let it be".
Con ansiedad indisimulada, pasaba casi todos los días por ese cine para ver si informaban finalmente la fecha de estreno.
Es que en aquellos tiempos que no había cable, ni YouTube ni ninguna de las tecnologías imperantes hoy en día, ver esa película era la única forma de acercarnos a lo que habían sido Los Beatles en su última etapa (cuando se estrenó, los fab4 ya estaban separados).
Que puedo decir ahora que uno de los sueños que uno creyó que nunca alcanzaría se materializó?
Ver a un Beatle en vivo? Ver a uno de los tipos que movió toda nuestra estructura ósea y fundamentalmente mental, ahí, congregando a 50 mil almas que como uno, no solo fueron a escuchar un puñado de canciones maravillosas sino a re encontrarse con uno mismo, con su juventud, con los sueños de que todo podía ser y que todo lo podíamos cambiar.
Ver a Paul cantando "Let it be", "Hey Jude", o "Blackbird" en vivo?..... no, todavía no lo puedo creer.
Con ansiedad indisimulada, pasaba casi todos los días por ese cine para ver si informaban finalmente la fecha de estreno.
Es que en aquellos tiempos que no había cable, ni YouTube ni ninguna de las tecnologías imperantes hoy en día, ver esa película era la única forma de acercarnos a lo que habían sido Los Beatles en su última etapa (cuando se estrenó, los fab4 ya estaban separados).
Que puedo decir ahora que uno de los sueños que uno creyó que nunca alcanzaría se materializó?
Ver a un Beatle en vivo? Ver a uno de los tipos que movió toda nuestra estructura ósea y fundamentalmente mental, ahí, congregando a 50 mil almas que como uno, no solo fueron a escuchar un puñado de canciones maravillosas sino a re encontrarse con uno mismo, con su juventud, con los sueños de que todo podía ser y que todo lo podíamos cambiar.
Ver a Paul cantando "Let it be", "Hey Jude", o "Blackbird" en vivo?..... no, todavía no lo puedo creer.
Para mejor, el tipo dió TODO, energía, músicos irreprochables, un show de luces y fuegos que no resultaron abrumadores sino la medida exacta de lo que se necesitaba.
Ibamos a ver a Paul, no a la parafernalia tecnológica de los shows de rock de estos tiempos.
Paul cumplió. Y sobradamente.
Nos llevamos el show en nuestras retinas y los corazones.
Que nos quiten lo bailado.
sábado, 14 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Raúl González Tuñón
"Zurcidor" el cuarto disco de Eduardo Darnauchans, es una maravilla de esas que nos sorpende en cada surco. Si después de haber publicado "Sansueña" se podía realizar un disco como el que nos referimos, quedaba libre de toda duda la altura, la dimensión del Darno.
Como toda obra de un artista mayor, Darnauchans nos va dejando indicios de por donde vienen sus raíces, hacia donde apuntan sus gustos, por quién y porqué, es como es.
Dos poemas de González Tuñón son musicalizados por Eduardo en ese disco.
Hoy, acercamos otra de las poesías del argentino, para que - como siempre decimos - abra la puerta para que aquellos interesados en conocer su obra, investiguen en la misma.
La luna con gatillo
Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.
El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.
El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.
Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.
Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.
Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?
He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.
El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.
Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!
Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.
Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.
No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.
Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.
Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.
Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.
No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.
Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
Como toda obra de un artista mayor, Darnauchans nos va dejando indicios de por donde vienen sus raíces, hacia donde apuntan sus gustos, por quién y porqué, es como es.
Dos poemas de González Tuñón son musicalizados por Eduardo en ese disco.
Hoy, acercamos otra de las poesías del argentino, para que - como siempre decimos - abra la puerta para que aquellos interesados en conocer su obra, investiguen en la misma.
La luna con gatillo
Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.
El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.
El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.
Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.
Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.
Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?
He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.
El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.
Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!
Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.
Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.
No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.
Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.
Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.
Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.
No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.
Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
jueves, 22 de marzo de 2012
Un ladrillo más en la pared
Es difícil contestar en pocas palabras cuando los amigos le preguntan a uno “y? como estuvo The Wall en Buenos Aires?”Los sentimientos son encontrados.
Por un lado el sueño realizado de aunque sea ver a una parte de la relojería musical que era Pink Floyd en vivo, y nada menos que haciendo una de sus obras cumbres que es además, un hito en la historia del rock de todos los tiempos.
Por otro lado, la sensación de que no estuvo en Núñez la esencia de lo que uno quería ver.
El espectáculo DESLUMBRA pero no CONMUEVE.
Tengo la impresión de que la tecnología que nos ha invadido en los últimos 20 años puede (y lo es) ser maravillosa en muchos aspectos, pero en otros, y aunque parezca un contrasentido, nos saca lo maravilloso de otras cosas.
Hemos perdido capacidad de asombro.
Sobre fines de 1989, Roger Waters montó una maquinaria tecnológica increíble para llevar adelante “The Wall” en vivo en las puertas de Brandenburgo como homenaje a la caída del muro de Berlín.
Cuanto tiempo nos duró el asombro ante la perfección y coordinación que significaba, entre otros, ver el último ladrillo cerrar el muro con exactitud cronométrica al final de la primera parte de la obra? Cuantos vimos por primera vez en una pantalla de TV a Van Morrison o a Joni Mitchell? Cuanto tiempo nos quedamos de boca abierta reteniendo la imagen de un apartamento montado sobre el muro y que poco a poco iba siendo destruido por Pink? O Scorpions montados sobre remises con toda la parafernalia neonazi (en ese contexto político!!) cantando “In the flesh”? Seguramente, esa sensación de haber visto algo increíble perduró mucho tiempo en nuestra cabeza.
Pero además de haber sido aquel un espectáculo apabullante, se puede decir que era un espectáculo “humano”: Van Morrison y The Band: desafinan en alguna parte del coro de “Mother”, Waters hace sus interpretaciones vocales dentro de sus conocidas limitaciones, Cindy Lauper intenta “robarse” un espectáculo del que apenas es una protagonista.
Un show “humano”.
En River, vimos el sábado pasado el mayor despliegue escénico que jamás podía haber imaginado.
Un muro de 80 metros de largo que se incrustaba literalmente en las tribunas laterales del estadio con una altura de 15 metros con lo cual los músicos pasaban prácticamente desapercibidos.
Sobre el muro de esas dimensiones se proyectaban permanentemente imágenes de una definición asombrosa.
Las luces, los laser, el avión que aparece desde el otro lado del estadio y se estrella contra el muro, los gigantescos muñecos inflables, el consabido cerdo volando entre la gente, conforman un espectáculo visual que no da respiro.
La música tiene una calidad de sonido, una perfección que uno por momentos piensa si los tipos están tocando o es una grabación.
Demasiado perfecto. No hay lugar para la improvisación.
Excepto el solo de guitarra de “Comfortably numb”, creo que ninguno de los músicos se sale del libreto.
Y luego está lo de Waters. Hace playback.
Si uno lo toma como que lo que ha ido a ver es un espectáculo global que encierra diversas disciplinas, se puede admitir. Si se tratase solo de un recital de música difícilmente lo aceptaría.
El tema es, que siendo Waters un tipo con una postura ideológica que predica a diestra y siniestra , me parece que lo menos que se le puede pedir es que por respeto al público que paga una entrada, se le avise de antemano el asunto.
Habría mucha tela más para cortar…… los aviones que invaden la pantalla bombardean los campos con símbolos que hacen a la civilización del siglo XX para adelante: símbolos de pesos, cruces cristianas, la hoz y el martillo, la estrella de David, la del Mercedes Benz, curiosamente no está la esvástica nazi.
El cerdo volador también lleva la palabra Capitalismo escrita con los caracteres de Coca Cola,
todos los símbolos alienantes y que Waters denuncia como demonios llegados a destruir la civilización…… pero por otro lado se levanta 30 palos verdes por 10 actuaciones solamente en Buenos Aires.
Está bien, está en todo su derecho. Pero parece un poco incoherente una cosa con la otra.
De pronto el amigo Roger, como su propio personaje Pink, se está volviendo frío como una hoja de afeitar, seco como un tambor funeral, comfortablemente insensible.
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