martes, 6 de octubre de 2015

RAYMOND CARVER




Y hablando de “Birdman”, debemos referirnos a Raymond Carver.
En la película, Michael Keaton devenido en Director de teatro, quiere llevar a escena “De que hablamos cuando hablamos de amor”, cuento del escritor americano y además título de uno de sus libros.
Carver está considerado el padre del “realismo sucio”. Sus personajes son generalmente alcohólicos, divorciados, perdedores… un poco, reflejos de su propia vida.
“Tres rosas amarillas”, “Dile a las mujeres que nos vamos”, “Quienquiera que hubiera dormido en esta cama”, son algunos de sus cuentos más icónicos.
Pero además, otro asunto que destaca en Carver como escritor, es la influencia de su editor en su obra.
Se dice que Carver iba con sus originales a ver a su editor Gordon Lish, y aún siendo Carver un escritor minimalista, Lish obligaba a reducir drásticamente el número de palabras empleadas.
Donde Carver utilizaba 25, Lish le decía que debía dejarlo en 5.
Pero la cosa no termina ahí. Se dice que Lish cambió diametralmente el final de mucho de los cuentos y hasta el título de algunos de ellos.
Hay más de un cuento que figuran en sus ediciones que aparecen en dos versiones, de cualquier forma, todos ellos de un nivel superlativo.

Carver murió de cáncer de pulmón en 1988.

miércoles, 29 de julio de 2015

BIRDMAN

"Birdman", es la película ganadora del último Oscar. Bastaría decir que su director, es el mismo que dirigió "Amores perros" y "21 gramos" para saber que estamos hablando de una obra superior. A eso agrego la actuación furibunda de Michael Keaton que si no ganó el Oscar al mejor actor fue ni más ni menos porque se lo llevó Eddie Redmayne en su interpretación del físico Stephen Hawking en "La teoría del todo". Como en este tema de los blogs también vale aquella máxima de "zapatero a tus zapatos", en lugar de hacer mis comentarios sobre el film, transcribo este post publicado en el blog español "El proyector" que es más que claro en cuanto a la trascendencia de esta película.


 Alejandro Gonzáles Iñarritu (Babel, 2006; Amores Perros, 2000) ha demostrado ser uno de los cineastas contemporáneos más inteligentes y con Birdman no solo logra la que podría ser la mejor película de su carrera sino que se cuestiona (y obliga al espectador a cuestionarse) cada concepto que constituye la industria del cine. Esa es una cinta divertida, inteligente y con tantas capas que será tema de conversación por años y años.

Lo primero que hay que notar sobre la cinta es la cinematografía, a cargo de Emmanuel Lubezki (Gravity, 2013), que genera la ilusión de que la película ocurre casi en su totalidad en una sola toma, nadie mejor que Lubezki para lograr esta compleja empresa pues entre sus créditos hay constantes colaboraciones con Alfonso Cuarón, famoso por su predilección por esos extensos planos secuencia. Esta técnica, acompañada por una banda sonora trepidante, casi totalmente compuesta por una furiosa batería interpretando jazz (Antonio Sanchez), le da a Birdman un sentido de urgencia, impredictibilidad y realismo que funciona perfecto con la historia quirurgicamente escrita que habla sobre un hombre en batalla consigo mismo.

 Birdman es Riggan Thomson (Michael Keaton) un actor en el ocaso de su carrera que se hizo famoso 20 años atrás por interpretar en la pantalla grande al super héroe que le da nombre a la cinta. Enfrentándose a un mundo muy diferente al que lo vio convertirse en estrella, Riggan lucha por recobrar algo de esa fama perdida escribiendo, dirigiendo y protagonizando una adaptación de De qué hablamos cuando hablamos de amor (Raymond Carver, 1981). Todo parece estar en contra de Thomson, los medios, la crítica, su desmoronada familia, incluso su recién llegado actor secundario Mike Shinner (Un excelente Edward Norton); pero su peor enemigo es él mismo, su megalomanía encarnada en la voz del personaje Birdman y que se traduce en pantalla en la ilusión de un poder tan tangible para el actor que siente ser capaz de mover objetos con la mente… o volar.
Y no es gratuito que sea Michael Keaton quien protagoniza, la historia, en su superficialidad, es un calco de la vida de Keaton quien fue una estrella 20 años atrás interpretando a Batman en las películas de Tim Burton. E Iñarritu no lo oculta, haciendo incluso referencias a George Clooney, quien adoptaría el rol del caballero de la noche tras la partida del actor. Este y otros guiños a la cultura pop están plantados en el guión de manera que no distraen sino que dotan de realismo mágico a la historia.
Una de las tantas capas de la película es una crítica a los blockbusters de super héroes, a las producciones llenas de efectos especiales pero ante todo a la diferencia entre ser actor y se celebridad.
Por supuesto las actuaciones son impecables, el artilugio de hacer que la acción ocurra en aparentemente una sola toma es ya bastante exigente para los actores que tuvieron que aprender hasta 15 páginas de diálogo a la vez, pero Iñarritu logra actuaciones de primera categoría de un reparto estelar que incluye a Naomi Watts(Lesley), Zach Galifianakis (Jake) y Emma Stone (Sam) quien comparte una química palpable  en pantalla con el ya mencionadoEdward Norton. No sería sorprendente ver a Keaton ganar el premio de la academia (dejando a Val Kilmer como el único actor que ha interpreato a Batman en la pantalla grande sin un Óscar).
Esta reseña no podría estar completa sin mencionar el discurso sobre la crítica en la película. No solo hay un monólogo fascinante sobre la labor del crítico en la que se le tacha de superficial, banal y engreida; sino que se cuestiona sobre el impacto de las redes sociales en los medios (350.000 vistas en youtube, eso es poder), la integridad del artista frente al deseo del cosumidor por forma sobre sustancia y sobre cómo la fama es importante por el simple hecho de ser fama, no por ser el cúlmen de una carrera dedicada al arte. Como dice Mike Shiner: “La popularidad es la prima puta del prestigio”, una frase que, obviamente, Riggan no entiende.
Birdman es un castillo de naipes a punto de caer, cada personaje está roto, cada uno necesita de los demás para mantenerse en pie y en la base de todos está Riggan, cuyo egocentrismo lo hace vulnerable, depende tanto del éxito de la obra de teatro (un símil de su vida misma) que a medida que la siente fracasar descubre que él mismo ha fracaso, se enfrenta a su pasado, a sus carencias y a esa voz de Birdman que se esfuerza por hacerle olvidar todo aspecto de su vida, excepto su rostro público, su fama. En un momento Riggan se dice a si mismo: No existo y uno entiende que se ha convencido tanto de ser una estrella, que ahora que su popularidad se ha extinguido, el mismo se ha difuminado. No es nadie más que la idea que se ha construido de si mismo y cuando el mundo lo convence de que esa idea no es más que un poster pegado en la pared, no le queda más que admitir que hace años que dejó de existir.
El subtítulo de Birdman es “La inesperada virtud de la ignorancia”, una frase que habla de la inocencia del protagonista que a veces parece ahogarse en la complejidad de Broadway en contraste alglamour de Hollywood, pero también se refiere a un hombre que está tan absorto en un único aspecto de su vida que ignora por completo el mundo que lo rodea, incluso cuando este se está derrumbando; pero que por eso mismo puede salir triunfante, es la victoria de un hombre que cuando toca fondo, solo le queda subir.
En Conclusión
Birdman es nostálgica, divertida, cruda, frenética. Es una de las películas más complejas e inteligentes que he visto ultimamente y está llamada a ser un clásico. No es densa pero le dejará pensando, le hará sonreir a veces y le hará estremecerse también. Iñarritu ha logrado enfrentar a Michael Keaton y a Edward Norton con ellos mismos (Norton es famoso por ser un actor con el que es dificil trabajar, tal cual como su personaje) y en ese proceso logra una historia que se siente honesta y que confronta al espectador no solo con la película, sino con todo lo que representa como parte de una industria que cada vez se preocupa menos por el arte. Birdman no es una historia solamente sobre el ocaso de un actor, sino sobre el ocaso del séptimo arte.

martes, 28 de julio de 2015

DE VUELTA POR EL PAGO

Será por casualidad o vaya a saber por qué motivo, en estos días hace exactamente un año que este blog estaba bloqueado. Las razones son ajenas a mis casi nulos conocimientos informáticos o como se llame. Un amigo me sugirió borrar del blog la página de conteo de visitas, y con ese simple mecanismo, acá estamos nuevamente ON THE AIR!! El ver nuevamente algunos de los post escritos desde el 2008 hasta acá, me ha llevado a comprobar algunas cosas interesantes. Mis gustos y opiniones en materia de música, cine, literatura, etc... se mantienen dentro de los parámetros habituales, no hay nada que haya "alabado" de lo que me siente ahora arrepentido, por el contrario, creo que hay que profundizar en determinados directores, escritores y músicos para poder, desde todas las trincheras, hasta la más modesta, incentivar y cooperar para que el conocimiento de su ARTE sea aún mayor.
En política, la cosa es bastante diferente. Creo que leyendo mis apuntes en la materia del 2008 para acá, el cambio de postura es bastante notorio. Así que acá volvemos, con ajedrez, arte, deportes, etc... y sí.... un poco de política también. Salú!!!

martes, 29 de julio de 2014

UN CUENTO CHINO


“Muerte de una heroína roja” podía haber sido una novela policial más, pero hay varios factores que la convierten en una lectura más que interesante.
En primer lugar, su autor Qiu Xiaolong, ubica el desarrollo de la trama en Shangai, China comunista de 1990, es decir poco después de la masacre de la Plaza de Tienamen y en pleno proceso de cambios de la economía impulsados por el sucesor de Mao, Deng Xiaoping.
Esa rendija por donde comienza a colarse el “capitalismo al estilo comunista” sorprende mostrando no solo la corrupción imperante en altas esferas de las cúpulas del Partido sino además, las condiciones en que vive gran parte de la población.
En el caso del protagonista del libro, el recién ascendido a Inspector Jefe Chen Chao, gracias a “algunos contactos” que posee, se le otorga una vivienda nueva que cuando inaugura en presencia de un puñado de amigos (porque el espacio disponible es mínimo) alguno de sus invitados suelta muy como al pasar “que privilegio, hasta baño privado tienes”….. así, como este ejemplo,  la novela está plagada de este tipo de anécdotas que hacen (o hacían?) a la vida diaria de los chinos de las grandes ciudades. Fácil es imaginar la situación que se debe (o debía?) vivir en el medio rural.
La anécdota en sí es bastante simple: el cuerpo de una joven es hallado flotando en un río y resulta ser que se trata de una heroína trabajadora a nivel nacional. Su muerte, y sus posibles autores, presuponen meter el bisturí a fondo en estratos políticos sumamente peligrosos para Chen Chao y su más cercano colaborador.
Insisto en que la trama de la novela parece ser nada más que una excusa para pintar un panorama de una China no del todo conocida.
Por último y haciendo de alter ego del propio autor de la novela, el Inspector Chao es un literato y poeta de fuste y cada tanto nos deja con alguna joyita  literaria de quien – de paso – nos enteramos que es uno de los poetas modernos más importantes de China, Bian Zilin:
Al contemplar la escena desde la ventana
Te conviertes en la escena de otro.
La luna decora tu ventana
Y tú decoras el sueño de un extraño.


martes, 26 de noviembre de 2013

Ringo Starr

Decir “Ringo”, alcanza.
No es necesario agregar más nada. Cualquiera sabe que nos estamos refiriendo a Ringo Starr, uno de los cuatro de Liverpool, es decir, uno de  los integrantes de la banda más famosa de la historia de la música contemporánea.

Justamente por ser Ringo Starr quién es, es que abarrotó el Luna Park por dos días consecutivos.
Seguramente, si se tratase de otro músico de una banda cualquiera, no hubiese llenado un solo Luna, es más, quizás ni siquiera hubiese vendió a Sud América.
A lo largo de su carrera con los Beatles, son escasísimos los temas que lo distinguen por ser quien los canta, mucho menos los que tuvieron éxito en su etapa como solista.
Pero claro, es Ringo. El bufón de los Beatles, el simpático, el payaso cuando los demás se ponían serios, el batero que Lennon dijo era “el mejor del mundo”.
Como no lo íbamos a ver?
La historia no permitió que George o John viviesen como para venir a Sud America en estos tiempos de globalización, pero sí nos permitió ver a Paul y también a Ringo.
Verlos a ellos es de alguna forma homenajear también a los ausentes y brindarles el cariño y el agradecimiento a quienes fueron parte de nuestra historia personal.

“Yellow submarine”, “With a Little help from my friends”, “Don´t pass me by” entre otros, fueron los temas que nos emocionaron de escucharlos en vivo cantados por un Ringo impecablemente delgado, ágil y juvenil. Lo mismo con su mejor tema como solista, “It don´t come easy”.
Curiosamente, no cantó “Octopus garden”….. fue lo único que quedó en el “Debe”…

Renglón aparte para la banda que lo acompaña, la “All Starr Band”.
Especialmente Greg Rollie, el tecladista fundacional de Santana. El de Woodstock. El de “Sacrificio Soul”….  Se mandó “Evil ways”, “Oye como va” y “Black magic woman”.
El guitarrista de Toto, con su clásico “Hold the line”.
Todd Rundgren, no demasiado conocido por estos lares, pero un músico y productor de tremendo nivel.
Y lo que fue un descubrimiento en lo personal, Richard Page, vocalista y bajista del grupo Mr. Mister, de excelente nivel.
La banda sonó con el profesionalismo de los tremendos músicos que la componen, y con la frescura de quienes disfrutan haciendo lo que hacen.
Gracias Ringo y salú!!!





jueves, 21 de noviembre de 2013

Pawla Kuczynskiego

Desde hace un tiempo vengo deleitándome con la lectura de la poesía de la polaca Wislawa Szymborska, ganadora del Premio Nobel de Literatura del año pasado.
Recomiendo para quienes les interese, la lectura de su libro "Paisaje con grano de arena", hasta donde pude encontrar, lo único de ella traducido al español.

Vengo de un viaje por Europa central, donde justamente Polonia fue un punto medular del recorrido.
No solo ciudades como Varsovia, Cracovia o Poznan con su riqueza turística y cultural nos conmovieron, sino además por la durísima historia que han tenido a lo largo de su existencia los sufridos polacos.

Casualmente me llega en estos días información sobre una joven caricaturista polaca de nombre Pawla Kuczynskiego ganadora de innumberables premios.
Su obra, reproduce en parte ese dolor que mencionaba del pueblo polaco pero sobre todo una agria visión de la humanidad en general.








martes, 27 de agosto de 2013

Variantes del ajedrez

A principios de la década del 90, por razones laborales tuve que realizar un viaje imprevisto a Hong Kong, un lugar que nunca antes había visitado y que despertaba curiosidad y expectativas por lo exótico y lo lejano.
Justamente, por lo lejano, tenía que pensar en pertrecharme de todos los “entretenimientos” posibles para soportar las larguísimas horas de avión que tenía por delante.
El viaje lo realizaría con un compañero de trabajo a quién no conocía: él vivía en Mar del Plata mientras yo estaba en Montevideo. Pertenecíamos a la misma empresa y en tiempos que no había ni Facebook, ni blogs, ni nada que se le parezca, nuestro conocimiento mutuo eran apenas llamadas telefónicas de tanto en tanto.
Cuando surgió la posibilidad de este viaje, entre tantas cosas que intentamos coordinar para el mismo, conversamos de qué podíamos hacer para luchar contra el tedio que ocasionaría el vuelo.
Rápidamente surgió un gusto en común con mi compañero: el ajedrez.
Viajé con un pequeño ajedrez magnético que nos permitió paliar en cierta forma las interminables horas de avión.
Ya instalados en Hong Kong, y en una de las típicas recorridas por las zonas comerciales, llamó mi atención un juego de mesa llamado “Terrazas” que se promocionaba en vidriera como “el sucesor del ajedrez”.
El juego llamaba la atención a primera vista porque su tablero, en lugar de ser plano como los de ajedrez, tenía relieve, subidas y  bajadas que le daban un aspecto bastante diferente a lo que uno conocía hasta ese momento.
El segundo llamado de atención era promocionado en otro cartel que se encontraba en las góndolas donde se exhibía el juego: era el único juego de mesa en donde una ficha para avanzar podía “comer” una ficha de su mismo equipo. Se decía que estaba permitido “el canibalismo” en las mencionadas “Terrazas”.

Vine para Uruguay con el famoso tablero y durante un tiempo con mi esposa y algún otro integrante de la familia, jugamos ocasionalmente con “Terrazas”. Luego, el juego cayó rápidamente en el olvido hasta terminar guardado en el fondo de algún placard.
 
La anécdota viene a cuento ahora porque desde hace un tiempo en distintos medios uruguayos se viene promocionando la invención por parte de un compatriota de un nuevo juego llamado “Four fronts” o “Cuatro frentes”.
Su inventor – por lo que alcancé a ver – vive y promociona en USA este nuevo juego que está teniendo bastante difusión por lo cual viajó a Uruguay para presentarlo aquí también a través de los medios.

 Básicamente es un ajedrez que se puede jugar desde los cuatro lados con dos, tres y hasta cuatro jugadores con mismo número de ejércitos en una batalla de todos contra todos o en equipos de dos contra dos o dos contra uno.
Consta de doce piezas en lugar de las 16 conocidas en el ajedrez disminuyendo el número de peones y agregando una nueva figura desconocida en el juego de los reyes: el Príncipe.
Todas las piezas mueven en el mismo sentido que en el ajedrez, mientras que el Príncipe combina dos movimientos: inicia como un alfil, su primer movimiento es en diagonal, y luego pasa a moverse en sentido vertical y horizontal como lo hace la torre.
Si bien no he jugado al “Four fronts” parece interesante aunque supongo que algo caótico cuando se enfrentan cuatro ejércitos en una misma batalla.

Por su parte, el juego de “Terrazas” parece seguir vivito y coleando, según Google, y ha sufrido algunos cambios en la medida que la licencia del juego ha ido variando de dueño en dueño.

De todas formas, parece claro que “Terrazas” o “Cuatro frentes” podrán entretener, pero parecen estar muy lejos de provocar el desarrollo intelectual que hasta hoy, su exponente máximo entre los juegos de mesa,   sigue siendo el ajedrez.